La noche del sábado tuvimos la cena argentina. Ha quedado claro que la lluvia no daña mi fiesta, porque la tarde antes tuvimos una tormenta huracanal y aún así la mayor parte de los comensales se presentaron con sus platillos. Yo esta vez escogí un plato bastante más sencillo que la cena anterior -de hecho aparte de preparar la masa en un ratito el viernes antes de salir- lo preparé todo el sábado en la noche. Las tartas de jamón y queso y de zapallitos salieron del horno mientras llegaban los primeros.
La cena estuvo estupenda, y el otro mes nos toca Armenia que suena fabuloso.
La insospechada destreza puesta en evidencia
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