
Tomamos un fin de semana extendido para regresar a tierras altas. Conseguimos barata posada en el hotel rebequet (dos cuartos en uno por $20 las 3). Boquete es lo máximo, sólo el cambio de clima vale la pena.

Y estan todas las fresas q pueda uno soñar: con natilla, en licuado, y en mis waffles de desayuno. Los waffles fueron en Yaira, hay un señor q vino en bote desde Alaska y ellos preparan paseos. El desayuno fue a todo meter.


Exploramos sobre todo el lado agricultor del corazón, visitamos varios viveros.

Uno de los mejores era cerquita de donde nos estabamos quedando, se llama Los Pinos y la Señora Justina tiene 18 años de tenerlo. Allî tenian lavanda que es la primera vez que veo la planta, pero no la pudimos comprar porque sólo la tenían en la tierra (no en bolsitas). Allí aprendimos mucho, y conseguimos menta, boldo, hierba buena, manzanilla, melisa, romero y albaca. En Cerro Punta visitamos otro vivero pintoresco, donde habían miles de rosas, bellas calasy claveles. En este vivero fue que Vicky finalmente consiguio lavanda, aunque era una clase distinta que llaman hierba luisa.

Nos endulzaron porque regresamos con el camioncito cargado, y mi huerto va a creecer exponencialmente. Quiero armarme da valor para el próximo paseo conseguirme unas rositas.

En realidad a las plantas no les gusta viajar. Eso me lo puso muy claro el eucalipto, que cada vez q podóa me pegaba un cocotazo.



