El sábado me desperté con ganas de hacer ejercicio y, aunque prometa llover, salí a correr. Para cuando llegue al parque aquello era un diluvio, un diluvio delicioso. Correr bajo la lluvia es riquísimo. El resto del día brillaba un sol de verano.
Por suerte en la caminata del domingo, desde Sorá a El Valle (20 km.) no nos llovió. La primera cuesta, fue muy fuerte, subimos hasta aproximadamente la mitad del Cerro Picacho; ya de ahí todo era ms fácil, el guía dijo que sería “casi plano”, lo que significa que haban 2 cuestas más, pero eran menos empinadas. Muy rica la caminata, las vistas eran increbles, la humedad pesaba pero estaba bastante fresco, había sol pero no demasiado.



