La experiencia del camino ha sido más impresionante de lo que pude haber imaginado. Hice buenos amigos y fue muy difícil despedirse, pero como dijo Jorge “no podemos mudarnos y vivir juntos por los próximos 25 años”.
Después de llegar a Santiago y festejarlo, alquilamos un carro y nos fuimos por las playas hasta Portugal. Los últimos días los pasamos con Jose y Marina, que viven en Santiago y gentilmente nos adoptaron.



