
Mi constante dilema sobre si tomar o no café a sido agravado últimamente por estos deliciosos caramelos carentes de azúcar que me regalo Valeria. Son deliciosísimos y están cargados de cafeína. Los tengo cerquita de mi escritorio y es imparable el impulso a tomar uno, sobre todo después del almuerzo.
Además he estado cayendo más y más a tomar uno que otro tentador capuchino. Después de un largo rato, ahora son más los días en que si tomó café. Pero mi consumo cafetero sube y baja constantemente.
Si es cierto que tiendo a dormir menos, pero también estoy más despierta… es un dilema de nunca acabar.
Por lo menos no tienen azúcar, esa si es un droga peligrosa.



