Así como uno no debe ir a hacer la compra cuando tiene hambre, tampoco debe entrar a una tienda de ropa cuando tiene frío. Qué si vendieran burkas en H & M ya tendría una. Los últimos días han estado fríitos y yo en las vitrinas sólo miro los gorros y las bufandas.
Y en el súper, hambre o no, lo que no hay que hacer es comprar la barra calientita recién salida del horno. Porque ayer aquí lo que ocurrió fue un panicidio incontrolado. Por Dios que el pan es lo más rico de este mundo.
Pero si por casualidades de la vida, le hechas un vistazo a tu trasero con los espejos del probador… ¡qué trauma!



