Fui a ver a un grupo de improvisación de teatro, ¡muy divertido! Un guitarrista tocando en vivo, y dos actores. Es como jamming pero en teatro. Por un lado tenían una computadora con un proyector, y ahí se sentaba un actor (y después el otro) y arrancaba la historia escribiendola. Luego realizaban las escenas. Habían dos personajes protagonistas, y se los intercambiaban según iba la historia pero resultaba claro y no te perdías. Daba mucha risa, sobre todo porque cuando cometían algún error, ellos mismos se burlaban. Sutilmente.
Toda la obra estaba basada en una frase que alguien sugirió. Cuando llegas te daban un papelito, el mío decía “Escribe una frase que te guste, bien por cómo suena o bien por lo que dice” Lo sé porque lo tengo aquí alado. Que fue sólo ver el papelito para que me entrará a mi el pánico escénico. La mente completamente en blanco. Ni siquiera hubiera podido decir qué es una frase. ¿No se supone que vine a Madrid a escribir?
Me gusta mucho escribir pero el otro día una chica me pregunta, “¿tú eres escritora?” y yo “noooooooooo, no para nada” ejem, “sólo que escribo mucho y me gusta”. Estoy pensando que eso no hace mucho sentido, que bien puedes ser diseñadora porque diseñas y yo no tengo problema con eso. Pero eso de escritora como que no me gusta, me da estrés, y no.
Yo lo que quisiera es ser Conversacionista Profesional.
Conversar es un arte maravilloso. Probablemente él más importante de desarrollar en la vida. Puedes sumergirte y disfrutarlo. Dejarte llevar a cualquier lado. Se ríe, se llora. A la vez, aprendes y anotas. Cada persona, hablando te ofrece un mundo, su mundo. Para entrar y pasear. Es un proceso increíble. Tanto con los amigos de siempre, cómo con aquellos que no conoces tan bien. A mi es que no deja de conmoverme.



