Pensé que era un decir, una de esas ideas romantisadas. Pero el duende se ha llevado cuatro calcetines y esta mañana, el muy atrevido, movió mi queso. ¡Que estrés! y vamos que mi cocina es pequeñita. A mi me apetecía un derretido y estaba a punto de conformarme con tostadas. Cuando apareció ahí, con el pan, el queso. Espero que se decida a devolverme los calcetines con la próxima colada.
Luego, seguro me dirá que me ve un poquito distraída.



