El domingo en el parque Metropolitano encontramos un pantano lleno de tortuguitas hambrientas y amistosas, que si te acercas con una hoja prentediendo que vas a alimentarlas, salen y abren la bocota rosada. Da un poquito de miedo, entre la posibilidad de ser mordida por una tortuga y la posibilidad de caerse al pantano pero fue divertido.
Estos honguitos no los llegue a ver, Viki los descubrió y fotografió {por no decir que alucinó}




