
Al tomar cursos para escribir, lo que salta a la vista, es que no debería escribir. Hay tanta mala literatura. Además nadie lee. Y estas cosas las repiten por todos lados, incluso fuera de clase. Pero dentro de clase, te das cuenta de tus errores. De los arraigadas que están tus debilidades. De lo difícil que es todo. Y, como lees más, de lo maravilloso que se ha escrito. Que al discurso no tienes nada que agregar. Que la originalidad ha sido sopeteada a muerte.
En clase ayer, hablamos de cosas que no hay que hacer. Claro que no hay reglas, es sólo una recomendación. Cosas que es mejor no hacer, “a menos que seas Borges”.
Y de casualidad que en camino a clase estaba leyendo un libro de Alberto Manguel [Vicios solitario. Lecturas, relecturas y otras cuestiones éticas] donde tienen una lista que hizo el gran Borges, junto a Silviana Ocampo y Bioy Casares . Aquí les comparto algunos de aquel irónico inventario de lo que en literatura se debe evitar:
- Parejas de personajes burdamente disímiles: Quijote y Sancho, Sherlock Holmes y Watson.
- Méritos por novedades y sorpresas: trickstories. La busca de lo que todavía no se dijo parece tarea indigna del poeta de una sociedad culta; los lectores civilizados no se alegrarán en la descortesía de la sorpresa.
- En el desarrollo de la trama, vanidosos juegos con el tiempo y con el espacio. Faulkner, Priestley, Borges, Bioy, etc.
- El descubrimiento de que en determinada obra el verdadero protagonista es la pampa, la selva virgen, el mar, la lluvia, la plusvalía.
- Poemas, situaciones, personajes con los que se identifica el lector.
- Frases de aplicabilidad general o con riesgo a convertirse en proverbios o de alcanzar la fama (son incompartibles con un discours cohérent).
- Personajes que puedan quedar como mitos.
- Personajes, escenas, frases deliberadamente largas de un lugar o época. El color local.
- La riqueza de vocabulario. Cualquier palabra a la que se recurre como sinónimo. Inversamente, le mot juste.Todo afán de precisión.
- La expectativa. Lo patético y lo erótico en novelas de amor; los enigmas y la muerte en novelas policiales; los fantasmas en novelas fantásticas.
- La vanidad, la modestia, la pederastia, la falta de pederastia, el suicidio.
Sospecho que la aspiración más sensata es convertirse en un mejor lector.



