Del Congreso Los Mundos de Borges del CBA, soy incapaz de comentar. Salvo que me esta iluminando mucho. Lo que más me gusta podría ser su humor.
Anoche, entre muchas cosas más interesantes, hablaron de sus opiniones hacia la traducción. Yo he estado pensando mucho en eso, porque me he auto-prohibido leer en ingles y odio las traducciones. Pero Borges decia haber leído el Quijote primero en inglés. Puede que no sea verdad pero la idea es que las traducciones son como las lecturas, y no hay lectura mala. No hay traducción mala. Por lo menos en el sentido que no existe un texto original que haya que custodiar (estas tres ideas no son mías, son de la conferencia. Son mi lectura de la conferencia, pero no puedo resistir apuntarmelas aquí).
Borges tradujo a Oscar Wilde, Edgar Allan Poe y a Kafka entre otros. Otros como Walt Withman, no otros cualquiera. Y hay quienes dicen que traducía y mejoraba las obras.
Y hoy la conferencia ‘Borges no existió’ la dictó Antonio Fernández Ferrer, que tradujo el Manual de Estilo de Raymond Queneau, que estuve viendo hace poco y es una verdadera proeza. Pero este texto más que un texto es un ejercicio literario (que son muchísimo más divertidos que los ejercicio intelectuales). Haber traducido el texto esta muy a la par de haberlo escrito. Y es un texto Oulipo, por excelencia.
Así que acaso* conocí a un Oulipo.
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*También este señor a mencionado que Acaso es de las palabras favoritas de Borges. Resaltando la necesidad de conocer y respetar la existencia de la duda (y también, lo han dicho, burlandose un poquito de los españoles).



