Mi cuñadísima me envió esta interjección que encontró en el diccionario,
pche o pchs. [DRAE]
1.interjs.U. para denotar indiferencia, displicencia o reserva.
a mi sólo me sirve para scrabble, porque la indiferencia no me va nada.
Me hice las camisetas de Me Sabe a Cake ((qué a grandes rasgos puede traducirse del panameño a ‘me da igual.’)) para intentar proteger mi corazón de la escuela. Pero no funcionó. Pocas cosas me saben a cake, pocas cosas me dan igual. Las que no me parten el corazón, me parten de la risa.
En fin, que en la escuela si he aprendido cosas, por lo menos he aprendido esto ((estoy segura que si te he visto en el último año te lo he contado en persona, porque es de mis cuentos el que más me gusta echar.)). Fue en una clase de Novela, el profesor empezó de improviso a hablar de la culpa porque la clase iba de otra cosa, pero así son las novelas. Para ilustrar lo que es el complejo de culpa uso un ejemplo, pero yo del susto lo he olvidado, y para contarlo y aburrir a mis amigos usó un ejemplo que yo me he inventado, que estoy segura que es mucho más pedestre que el de mi profesor.
El ejemplo que yo uso va así: Alguien queda con un amigo en un parque a cierta hora y de improviso llueve y no pueden quedar. Si esa persona se siente de cierta forma responsable de no poder quedar con su amigo, quiere decir que tiene un intenso complejo de culpa.
El ejemplo no importa, porque lo ilustrativo aquí fue mi reacción. En seguida levante la mano para decir, “Pero todo el mundo se siente así.” Lo único es que, como me cuesta mucho hablar en clase y lo pensé un momento. Y me di cuenta que existe la posibilidad de que no todo el mundo se sienta así.
Y este cuento, lo cuento y lo cuento, porque yo me siento así. Y pensaba que eso es lo normal, que todo el mundo se siente así. Aunque sé que dicense que es un intenso complejo de culpa, yo no quiero que llueva si he quedado de verte y quisiera poder hacer algo aún sabiendo que no puedo. Mis amigos dicen cosas como, “es una locura preocuparse por la lluvia, si aquí en Panamá siempre llueve.” O “No te preocupes, que aquí en Madrid llueve poco.”
Pero el otro día en el starbucks aprendí una cosa que tiene muchísimo más valor. Le eché todo este mismo cuento a un amigo, y él negó con la cabeza y dijo: “yo hubiera ido, no me importa que llueva.”
Ha sido una revelación maravillosa.
Darme cuenta, justo ahora, que se aprende más en el starbucks que en la escuela. Que hay gente mucho más neurótica que yo. Y además, ahora, finalmente he entendido qué es lo que quieren decir mis profesores cuando dicen “hay que mojarse.”



