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Palabrerío | [DRAE] Abundancia de palabras vanas y ociosas./></div>


			
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ermitaña en madrid

Lo que es la buena compañía, Italo Calvino se ha convertido en algún tipo de amigo inmaginario. Quien sabe lo necesito porque estoy cansada de pensar. En clase ayer decían: ‘no es estupidez sino incapacidad de pensar‘. Y yo en mi mente pensaba, eso es lo que yo tengo. Pero luego la conclusión era: ‘… y eso es el mal‘. Ayalapeste. Soy el mal. O estoy mal de la cabeza. Empiezo a alucinar.

De cualquier forma la lectura de Calvino ha sido buena terapia.  Me quedo con esto, el libro lo tengo que devolver a la biblioteca:

” Ahora algo a debido cambiar; solo escribo bien en un lugar que sea mío, con libros al alcance de la mano, como si siempre tuviera necesidad de consultar no se sabe bien qué. A lo mejor no es por los libros en si sino por una especie de espacio interior que los libros forman, como si me identificara a mí mismo con una ideal biblioteca propia.

Y, sin embargo, no consigo reunir una biblioteca mía; los libros los tengo siempre un poco aquí y un poco allá. Cuando necesito consultar un libro en París siempre se trata de un libro que tengo en Italia; cuando en Italia debo consultar un libro ese libro siempre está en París. Esta necesidad de consultar libros mientras escribo es una costumbre que he ido adquiriendo, digamos, desde hace unos diez años; antes no era así, todo debía venir de la memoria, todo formaba parte de lo vivido, en lo que escribía. Incluso cualquier referencia cultural debía ser algo que llevase dentro de mí, que formase parte de mí mismo, si no no entraba en las reglas del juego, no era un material que pudiera plasmar en la página. En cambio, ahora es todo lo contrario: el mismo mundo se ha convertido en algo que consulto de vez en cuando: resulta que entre este estante y el mundo de fuera no hay ese salto que parecía.”

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