ámsterdam estuvo super, pero después posteo las fotos. porque ahora en mi mente sólo reina la tristeza y la soledad. es una idiotez, pero como allá estuve con panameños que no son ni siquiera los mejores amigos de mi vida, excepto que yo me tomo un café con alguien y termino segura que son ya los mejores amigos que me ha regalado la vida. y eso que la vida a mi me ha regalado amigos increíbles. amigos extraordinarios y maravillosos. y miles y montones y más.
aún así, derrepente en ámsterdam — que estuvo alucinante — conversando con panameños, que ahora alegan que hablo raro, y me imagino que es la sobre utilización de la palabra ‘vale’, que espero se me quite pronto. algo me dijeron, no me acuerdo exactamente que, pero enteramente me friquió. algo como “¿si tienes un mal día tienes a quien llamar?”, pues si y no. y el no es más por mi personalidad que me incapacita de llamar a alguien para llorarle en el hombro. ya, que si nos encontramos nadie te libra, pero llamarte para llorarte, me parece demasiado.
porque las cosas que duelen, aunque duelan poquito, son las que me son más difíciles de decir.
mi ex-novio me decía “porque no puedes hablar como la gente normal” y eso es lo que pienso cuando mi profesor de novela me dice “uno no cuenta las cosas así”, pienso “yo si” pero no me atrevo a decirselo. y ahora r dice: “es que tu ves las cosas como escritora” como que no veo el mundo real. si tan solo fuera y se lo dijera a mi profesor.
en fin, en vez de preocuparme tanto por escribir, parece que lo que debo es aprender a hablar. pero ahorita tengo demasiado por estudiar como para poderme preocupar a fondo.
- -
*friquiar es un verbo del argot panameño, por lo menos de mi generación y viene de ‘freak out’, de perder la valentía. Así me friqueo, aún si valentía no he tenido nunca.



