Los miedos no cambian

esta foto obviamente no es mía :)Cuando era niña en casa tenía­mos un libro de Archi­baldo. Se llama algo así como “Hay un mons­truo al final de este libro.” Por supuesto a mi me daba un poco de miedo, con que digan mons­truo me basta. Por la misma razón por la que me niego a ver pelí­cu­las de miedo. Las pelí­cu­las de miedo me hacen llo­rar del susto y por muchos muchos días des­pués de haber­las visto. Era un libro con muchas ilus­tra­cio­nes y pocas letras. En cada página Archi­baldo te rogaba que no pasa­ras la página, por­que ya lo dice el título del libro “Hay un mons­truo al final”. En reali­dad yo tam­poco que­ría que pasa­ran las pági­nas, tam­bién me daba miedo. Esto fue aún antes de ir a la escuela.

Cuando fui a la escuela, más exac­ta­mente en cuarto grado, desa­rro­lle un miedo que habría sido la ilu­sión de cual­quier niño. Me daba miedo ir a la escuela. Más que miedo, me daba terror. Me ponía a llo­rar cuando mis papás inten­ta­ban aban­do­narme en la escuela. A mi mamá se le rom­pía el cora­zón. A mi papá, en cam­bio, le daban ganas de rom­perme a mi. Even­tual­mente logré superar aquel miedo petri­fi­ca­dor, aun­que no recuerdo exac­ta­mente cómo.

La cues­tión es que en estos últi­mos días del mas­ter, me he sen­tido exac­ta­mente igual que cuando me daba miedo ir a la escuela. Me ha cos­tado dor­mir y hasta res­pi­rar. Pero acabo de regre­sar de mi casi1 última clase y estoy a salvo. Lo que es claro es que me han sal­vado mis lec­tu­ras. Por­que no dejo de pen­sar en Archi­baldo que cuando llega el final del libro y se des­vela que el mons­truo en reali­dad es él mismo y que en reali­dad no había nada de que temer, se encoge de hom­bros y con­fiesa: “estoy tan apenado.”

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  1. Tengo una clase más pero no es de las que me petri­fi­can espe­cial­mente. []

14 Responses to “Los miedos no cambian”

  1. El Castigador Says:

    A mí me pasaba exac­ta­mente lo mismo. Me daba miedo el cole­gio, mucho, y llo­raba y lloraba.

    Yo sí recuerdo cómo lo superé. De dos for­mas… Mi her­mana mayor me entregó un rabito de conejo de la suerte y me decía que cada vez que estu­viera triste lo mirara y pen­sara en lo mucho que me querían.

    La otra forma, tam­bién con­sejo de mi her­mana mayor, era que sacara de den­tro de mi ese pequeño Yo dis­fra­zado de mos­que­tero (por­que yo tenía un dis­fraz de mos­que­tero) y que lo sacara a luchar con­tra esa gran masa gris que había en mi inte­rior que era la tristeza.

    Aun­que fun­cionó, ese miedo ha vivido con­migo siem­pre. Ese miedo y otros muchos. Qui­zás todos sean las cau­sas de mis males.

    Un besazo.

  2. MIB Says:

    Qué lindo post… muy dulce… muy reve­la­dor… de veras.

    en un momento pensé que el libro de Archi­baldo iba a tener un espejo en la última página… y … que el mons­truo que había al final era nues­tro pro­pio ros­tro lleno de miedo… mhhhhhhhhhhh tengo la mente un poco envi­le­cida.. no sería un buen libro para niños… no sé.

    Bueno anete! des­cansa, duerme! dis­fruta, relaja! che! vamos! que no queda nada!! La semana que viene .. café.. el miér­co­les?! el jue­ves?! ah no.. creo que el jue­ves no podré.. des­pués te cuento.

    besos… a tí tam­bién cas­ti­ga­dor! que hace tiempo que no los veo! che!

  3. EL_CANARIO Says:

    Mi abuelo decía que tenia­mos que afron­tar nues­tros pro­pios mie­dos, el era un hom­bre de casi 2 metros en su juven­tud de ojos ver­des y aspecto fuer­tote, pero su mayor miedo fue­ron las ara­ñas, da igual el tamaño, da igual el aspecto tenia pavor a esos bichos que con sólo un pie podria solu­cio­narlo, pero pre­fe­ria con­vi­vir con ellas sin nece­si­dad de hacer daño.

    Nues­tros mayo­res mie­dos y temo­res somos noso­tros mis­mos así que no nos mate­mos y afron­te­mos a vivir con ellos viendo la vida desde un punto de vista colo­rista y optimista.

    Un beso.

  4. Món Says:

    Ánimo mi niña, ya falta poco, poquí­simo. Estás a punto de ver la luz que irra­dia “el deber cum­plido” y tam­bién de dejar atrás un miedo más, creo que al final de eso se trata esto de la vida…
    Besito y abrazo de oso :mrgreen:

  5. AnaMaria Says:

    Casti, pro­me­teme que me vas a enviar la foto del mos­que­tero que lle­vas den­tro.
    MIB, me encanta la idea del espejo y ser tu pro­pio mons­truo, sería genial, aun­que asusta es la ver­dad la mayo­ría de las veces somos nues­tro pro­pio monstruo.

    Feliz vier­nes, no escribo hoy por­que sino Archi­baldo puede salirse de la página. Archi­baldo en España se llama Coco. Arriba, abajo.

    Alre­de­dor, alre­de­dor, alre­de­dor. CERCA, lejos. Alre­de­dor, alre­de­dor, alre­dor.
    :mrgreen:

  6. echaita Says:

    Claro Coco ! ya decía que por Archi­baldo no me venía nada :cry: Den­tro, fuera…
    ayy tam­bién me acordé de Triki mi que­rido mons­truo de las galle­tas. Me vino la nos­tal­gia…
    Bonito post meta­fó­rico. Feliz frío fin de semana

  7. Quetzalli Says:

    Está exce­lente tu blog, ¿sabías que un perió­dista Mexi­cano lo puso como una refe­ren­cia en un artículo?

    Bueno, con res­pecto a los mie­dos… siem­pre tarde o tem­prano nos enfren­ta­mos a nues­trios más temi­bles y horri­bles mie­dos, pero tam­bién encon­tra­mos algo en ellos, una moti­va­ción o reto para vencerlos.

    Salu­dos desde México… :razz:

  8. Josefina Says:

    Extraño Plaza Sesamo.:sad:.. Beto, Enri­que, Archi­baldo, Aberlardo…veeen a volaaar en mi gloobo de color…
    Acabo de tener un flash back y me vi con el uni­forme de cua­dri­tos Kaki y la camisa por fuera, saliendo del salon de la maes­tra Blanca… gra­cias! :smile:
    Dele pa´lante y trata de “mirarlo por el lado ama­ble”, } ( casi siem­pre hay uno)
    Un abrazo y salu­dos desde Bocas del Toro!
    Chuleta.…mi teclado no tiene tildes!:oops:

  9. tia Says:

    lindo comen­ta­rio el de hoy. penoso para la tia que no tuvo el libro de Archi­baldo en su ninez pero tuvo los cuen­tos de ceni­cienta. No era un libro, no era una mama que tier­na­mente lo contaba…eran diez dis­cos de color negro oscuro que iban cayendo uno a uno para narrar­nos his­to­rias tris­ti­si­mas con voces fic­ti­cias. A medida que caian los dis­cos sabia­mos que esta­ba­mos lle­gando al tre­mendo momento en que Ceni­cienta no puede ir a la fiesta y se nos iba a poco a poco des­tro­zando el corazon…el pat­hos de ese momento impe­dia al final rego­ci­jar por la suerte de la pobre chica que se casaba con el prin­cipe. Me doy cuenta que eli­mi­nar los dis­cos que tanto miedo me daban hubiera sido muy facil pero nunca lo intente. Muchas gra­cias Ana !

  10. El Hermano Says:

    Ana,

    Que recuerdo tan bonito el libro de archi­baldo que ama­rraba las pagi­nas con cuer­das y las fijaba con tablas y cla­vos para que uno no las pasara. Yo tam­poco veo peli­cu­las de terror, me abu­rre en el cine y a veces se me regresa el mons­truo es en la oscuridad.

    La misma pala­bra mons­truo no me da miedo, pero si me deja helado leer la pala­bra sata­nas. Ajá. Ya veo que tu post esta muy comen­tado, es que el miedo es rico, de alguna forma uno lo busca.

    Tocame el tema para ver si no adi­vino por alli de donde te salio ese miedo a la escuela, serio. No fue ese año que a mi me rom­pie­ron la boca en una pelea?.… yo estaba en 6to grado y sali san­grando y llo­rando del lio, pero no fue hasta que me dije­ron que me ten­drian que tomar pun­tos que me entro el ver­da­dero miedo, me sen­tia des­ma­yar y eso que no sabia bien que eran pun­tos. Tal vez eso te hizo pre­ca­vida de la escuela… asi como de pasar bajo el puen­tes de las ame­ri­cas en lan­cha… No es que crea que el mundo gira en torno a mi, pero eso debe ser un pre­ce­dente preo­cu­pante tal vez pen­saste que a ti alguien te podia rom­per la boca tam­bien… aun­que claro que no harias como yo, algo para mere­cerlo como meterte a pelear con un kara­teka, hoy en dia es uno de los mejo­res en Hap Ki Do en Panama… y yo con lo del frisbi, que ni el con­tacto se vale… claro que ese cole­gio hasta la arqui­tec­tura era una cosa apa­bu­llante… pero en fin… por lo menos el kin­der lo diseño nues­tro papa, eso si era mas recon­for­tante… total que ni me toma­ron puntos…

    Una preo­cu­pa­cion que tengo y no llega al miedo es que me cam­bie al blog­ger nuevo de goo­gle y no me sirve para subir fotos con el Hello, asi que mis nue­vos brios del blog se han disi­pado hasta que no tenga tiempo de sen­tarme a migar a word­press o algo asi, pero como ando con bas­tante tra­bajo tal vez hayan mejo­rado el blog­ger de aqui alla… estoy abierto a con­se­jos bloggeristicos…

    Hoy fue la misa del abuelo en las cumbres…

    Pues si, gra­cias por traerme al recuerdo de ese librito que habre­mos mirado en taboga o en la casa de calle 30 en epo­cas des­preo­cu­pa­das, antes aun de ir a la escuela, feli­ci­da­des por man­te­ner tu blog, este com­ment ya parece un emi­lio.… influen­cia de la tia que anda por aqui, será?

    Bueno un abrazo a ti y un saludo a tus com­pin­ches… ya sabes, ve com­prando acei­tu­nas y cava que por alli cae­mos a visi­tarte.… viva españa..

    R.

  11. AnaMaria Says:

    Es cierto, ya con el comen­ta­rio de Jose­fina de las fal­das de cua­dri­tos me estaba acor­dando de que mi escuela en reali­dad daba mucho miedo. Pero ahora con los recuer­dos de mi her­mano, ¡ja! que terror.
    Y es cierto, mi papá diseño el kin­der y más impor­tante la pis­cina del kin­der, que siem­pre ha ocu­pado los mejo­res recuer­dos del cole­gio para mi. Por­que era una pis­cina por la cual te podías des­li­zar desde todos los lados, que no solo faci­li­taba entrada y salida, tam­bién ase­gu­raba que no te pega­bas el cas­co­tazo nadando. :mrgreen: Mi papá que es una dulce per­sona para nada vio­lenta (como quizá podría malin­ter­pre­tarse con este post).

    Quet­za­lli, he varios comen­ta­rios de Méxi­ca­nos y algu­nos men­cio­nan el artículo. :shock: Y me encan­ta­ría verlo y no se si alguien podría esca­nearlo o enviarlo por correo. :!: Me da mucha curio­si­dad.
    ¡viva méxico!

    y ¡viva la tía!
    la pobre tía

  12. cjlaloca Says:

    Hola Anita
    Bueno, los mie­dos!!! que te puedo decir…que a mí me acom­pa­ñan aún varios de mi infancia..como el miedo a dor­mir sola y a la oscu­ri­dad, y a cerrar los ojos por el temor a abrir­los y ver un fan­tasma mirán­dome fíja­mente a los ojos…soy una gallina total!!!!! tuve que huir de mi abue­lita para que no me qui­tara la cabeza y me echara a la sopa
    En fin que mucho ánimo nena..y bueno, pronto te lle­gará la satis­fac­ción de haber cul­mi­nado una bella etapa, una más.…otra..y otra…arriba..abajo..alrededor alre­de­dor alrededor.…oooooooor
    besote:wink:

  13. Palabrerío » dulce lunes Says:

    […] com­pa­ñero de ofi­cina me regalo un dulce que se llama super-coco, si justo igual al Archi­baldo super-heroe espa­ñol. Me temo que mi compi de ofi­cina es algún tipo de super héroe por­que me mejoró el […]

  14. Lester Says:

    Los Mie­dos… si, ni que decir, uno los enfrenta desde muuy tem­prana edad. Pero es ahora que estoy enfren­tando mi más fuerte miedo, el miedo a no hacer lo nece­sa­rio para que mis bebi­tas sean feli­ces. y es que me he con­ver­tido en Papá de 3 her­mo­sas niñas y la menor de ella de un tiempo acá le ha dado un tre­mendo pavor a ir a la escuela. Es tre­mendo por­que recuerdo que cuando era cha­maco aun­que nunca me dio miedo ir a la escuela si tuve mis bue­nos sus­tos con algún cha­maco de algún grado supe­rior que me que­ría sonar como tinaja. Pero nunca me le prendí a la falda de mamá para que no me dejara en la escuela.

    Entiendo que los tiem­pos han cam­biado y si bien es cierto uno sen­tía cier­tos temo­res, creo que hoy en día los niños de este tiempo están más que expues­tos a más dra­go­nes que los que tenía­mos antes. Recuerdo que se podía jugar a hasta en las noches en la acera sin temor a que te raptaran.

    En fin, que bonito este espa­cio que hace un parén­te­sis para vol­ver a recor­dar.
    Salu­dos desde Costa Rica

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