Verde no es mi color. Me sienta fatal. Resalta una palidez cadavérica de podredumbre terrenal. Cuando estudiaba diseño me di cuenta que había extrapolado mi disgusto por el verde a mi trabajo y casi nunca lo usaba. Pero después de muchos años el verde empezó a colarse en mi trabajo y hemos hecho las paces.
Tanto que para los últimos tiempos de SumaClick salieron varios proyectos verdes. Verdes alegres como los de las manzanas. Y el cariño verde ahora me hizo decidirme por verde para mis chancletas, casi tan ricas como caminar por la hierba.
Que nadie diga que el diseño no tiene su poesía.




