Las zanahorias son para el verano. Pero la felicidad de estos días fríos viene de unas manzanas al horno.
Tengo las más bellas cucharitas de medir del planeta, y además son perfectas para descorazonar manzanas. Nada de diseño gratuito, son belleza y utilidad. Después de sacarles tripas y corazón (dejando el fondo para que se haga un pocito), a cada manzana se le pone una cucharadita (la misma) de mantequilla y otra de azúcar, un toque de canela y se meten al horno por 15 minutos hasta que toda la casa huele a gloria y luego a comer manzanas hasta que propio el corazón se ponga contento.



