De vuelta en el Reino de las Españas, y menos mal porque estas vacaciones despertaron mi lado consumista. No pude resistir y me compre un cepillo de dientes super diseñado. Se llama 360˚, vi la propaganda en la televisión y rápidamente corrí como zombie viviente a comprarlo. También porque olvide mi cepillo en la playa, pero más que nada caí víctima de la publicidad.
Aunque había visto a Nigel Holmes contar en una conferencia de diseño que un cepillo de dientes demasiado diseñado acababa haciendole daño a sus encías. Tenía protuberancias que lo hacía parecer futurista pero no servían para nada. Ese cepillo además de demasiado diseñado estaba obviamente mal diseñado. En cambio el 360˚ está muy bien, las cerdas son muy suaves aún cuando está nuevo. Y lo que tiene de nuevo el cepillo es que por el otro lado, detrás de las cerdas tiene un limpia lengua hecho de esos cauchos suaves con textura ricos de tocar. Esto es mucho menos agresivo que cepillarse la lengua, que es lo que recomienda el dentista. En el envase del cepillo de dientes han colocado una muestra del caucho para que se pueda probar la textura del caucho. OJO: No recomendaría probarlo con la propia lengua y tengo mis razones para subrayarlo.
Me he explayado en este tema un tanto peculiar, pero tengo mis motivos, me parece un excelente ejemplo de lo que se puede lograr con un producto bien diseñado. Tanto en funcionalidad como en el apego del usuario al producto, no es para nada un impacto meramente cosmético. Este es realmente un cepillo de dientes de diseñador o, por lo menos, de esta diseñadora.



