Escribir es riquísimo. Estoy muy contenta de que ahora tengo el balance suficiente, el espacio en la mente, para estar escribiendo con regularidad. Tengo dos relatos encaminados. Aunque ese no es el punto. Escribir ficción, también escribir un blog, te da una oportunidad de cultivar un punto de vista particular de la propia vida. Un punto de vista externo, un punto de vista que se mira su propio ombligo, vale, pero también pone las cosas en perspectiva. En la perspectiva de los otros, del mundo, de la historia. De lo que es verdaderamente real.
Me da risa cuantas veces de lo que escribo me toca borrar las frases “en realidad” y “la verdad.” No funcionan en el texto pero es parte del proceso de sacar las ideas de la mente al papel.



