Hemingway escribió sus memorias de su experiencia de vivir en París aprendiendo el oficio de escritor: París era una fiesta. Vila-Matas escribió una novela que quiere ser conferencia en la que cuenta la experiencia del narrador aprendiendo a escribir en París: París no se acaba nunca. Todo el tiempo compara y parafrasea a Hemingway en un juego literario pero divertido.
Me parece increíble que haya sido el primer libro que escojo a mi libre albedrío después de más de un año de lecturas obligatorias solo de literatura. Sobre todo porque el año pasado trataba de leer el Doctor Pasavento a toda velocidad y realmente no es lo mío. Pero esta novela tiene más humor y es muchísimo más rica de leer, para mi.
Me gusta y sobre todo me mi experiencia en perspectiva. Vila-Matas que también confiesa leer “a Rilke y a Unamuno como si fueran escritores de libros de autoayuda.” Aunque me ha tocado ver a mis ahorros desaparecer me alegro de haberme podido reír mucho con este intercambio de cartas:
«Querido padre: He llegado a esa edad en la cual se tiene el pleno dominio de las propias cualidades y la inteligencia alcanza su máxima fuerza y capacidad. Es por tanto el momento de realizar mi obra literaria. Para realizarla necesito tranquilidad y poca distracción, no tener que pedirle dinero a Marguerite Duras ni estar todo el rato ocupándome de convencerte de que vale la pena que financies la escritura de una novela larga, cuando la termine y la publique y recoja el aplauso de las multitudes, habrá de llenarte de orgullo paterno y de gran satisfacción por haber sabido se generoso contigo. Tu hijo, que te quiere…»
[...] Provisto de un indudable sentido del humor y de un estilo muy sobrio y escueto, mi padre me contesto:
«Querido hijo: He llegado a esa edad en la cual uno se ve obligado a comprobar cómo su hijo se ha convertido en un imbécil. Te doy tres meses de tiempo para que termines tu obra maestra. Por cierto, ¿quién es Marguerite Duras?»
También tiene pistas sobre antídotos a la desesperación:
Fue la primera vez que advertí que tal vez lo elegante podía ser algo distinto de lo que había siempre pensado, tal vez lo elegante era vivir en la alegría del presente, que es una forma de sentirnos inmortales.
Y por supuesto muchas citas interesantes (y alegremente interesantes):
Al comienzo de El Antiedipo encontramos está gran frase de Foucault: «No creas que porque eres revolucionario debes sentirte triste.»
Dice Fernando Savater que el dicho castizo ‘tomarse las cosas con filosofía’ no significa tomarse las cosas con resignación, ni tampoco con gravedad, sino tomárselas alegremente.
Muy recomendable. Aquí hay una entrevista a Enrique Vila-Matas por Alejandro Gándara.



