
Finalmente me compré un carro que es la única manera de moverse en este caos de ciudad —Panamá, donde vivo no obstante lo que diga en mi descripción de autor. Lo único es que el carro es de una ex-fumadora y le queda aroma de su recuerdo, lo cuál estoy tratando de remediar con café y con canela que aparenta santería urbana, pero que se va a hacer. Uno se busca remedios naturales.
Escuchaba en el radio una canción que me encanta que dice “I’m moving to the country, I’m gonna eat a lot of peaches” me lo tomo como mantra de vida.



