No puedo creer que a veces hay cosas que quisiera contar, quisiera escribir en el blog, y no lo hago porque por alguna extraña razón no encuentro el tiempo o la forma y no lo hago. Y luego pasan y veo cómo han quedado por fuera y no lo entiendo.
Pero no importa, no todo hay que decirlo, ni hay que notarlo. Pero de alguna manera si debería decir que, hablando de trotamundos, me voy a Madrid a pasar unos dias de muchos festejos, a ver a mi amigos queridos y esa ciudad.
Ir a pasar calor.
A celebrar que van a publicar un relato que escribí en la antología de alumnos de Fuentetaja. A festejar que trabajo en una aerolínea y uno puede dar estos brincos transcontinentales como si no fuera nada.
La alegría de que es ya el segundo aniversario de haber hecho el camino de Santiago (una parte) y comprobar que es totalmente cierto aquello que es una vida antes de hacerlo y otra después. Ver sueños realizarse, mientras otros apenas empezar a dibujarse.
Joi de vivre — o cómo sea que se escriba en francés. Que ganas de abrazar a mis amigos, reírme, echar cuentos, pasear en el metro y tomar café . Y en un parpadeo estar de vuelta.



