De palabras más, palabras menos a ladridos.

Últi­ma­mente me irrita ver a una per­sona lle­gar al por­tón de un edi­fi­cio y grita: “PUERTA.” Y es que estoy irri­ta­ble, pero por otro lado por qué no decir “ME ABRE” o “Me abre, por favor.” ¿Por qué no decir sim­ple­mente “Bue­nas tar­des”? PUERTA no es una ins­truc­ción, PUERTA es prác­ti­ca­mente un ladrido. Y eso no es que ocu­rra en mi edi­fi­cio, aquí ni siquiera hay por­tero así que sería inú­til ponerse a gri­tar, sucede en edi­fi­cios mucho más costosos.

Es claro que la posi­ción eco­nó­mica no es direc­ta­mente pro­por­cio­nal a la edu­ca­ción, ni a la sofis­ti­ca­ción de los veci­nos. Pero tengo que decir que me molesta. Tam­bién hay que decir que en Mínima Mora­lia men­cio­nan cosas mucho meno­res como el deto­nante del derrumbe de la civilización.

Así que, puede ser, que valga la pena irritarse.

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One Response to “De palabras más, palabras menos a ladridos.”

  1. CaDs Says:

    De hecho yo diría que actual­mente la capa­ci­dad eco­nó­mica es inver­sa­mente pro­por­cio­nal a la educación-cultura-respeto al prójimo.

    El dinero te puede dar una buena casa y posi­ción social, pero de nada sirve si luego en vez de hablar y comu­ni­carte te sale un rebuzno :P

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