A manera de disculpa: (Me temo que esto no termina de ser un comentario sobre la película y es más bien un comentario sobre mi.)
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La shnauzer no salía en la película, es mía o más exactamente era de mi abuela. Mi abuela murió hace dos semanas y aunque ha sido muy triste uno no debe estar demasiado triste porque llevo una vida plena, larga de 94 años, gozo de buena salud hasta un par de semanas antes y no sufrió. Perder a la abuela es el orden natural de la vida.
Cuando llegue a su casa hace un par de días a visitar a la schnautzer, que se llama Coco y fue un regalo de sus sobrinos para su cumpleaños # 90, la encontré debajo de la cama y salió, todavía recogida por el miedo y la tristeza.
Es conmovedor ver el dolor de la perrita pero era MI abuela. YO nací el aniversario de la muerte de su papá y fue a mi a la que me lo contó por lo menos una vez al año, cada año por todos los años de mi vida como en la sala de espera ella había sentido la presencia de su papá y había sabido que todo iba a estar bien. Coco no le había prometido a mi abuelo, como yo, que no iba a estar muy triste. Ella entro en completa depresión tras la pérdida de su única dueña. Coco fue el regalo de su cumpleaños #90.
“El Año del Perro” cuenta la historia de una chica que vive sola (como yo) y pierde a su perro. Molly Shanon (Suerstar) interpreta el papel de Sally que se lleva bien con su jefe, es buena amiga de sus compañeros de trabajo, adora a sus sobrinos y es muy cercana a su hermano y su cuñada. (como yo).
Sally tiene muchas cosas en común conmigo, pero yo no tengo perro (!). Pero yo tampoco tengo el vacío que tiene Sally intenta llenar, lo que no quiere decir que mi vida este libre de vacíos sobre todo en este momento.
El día que mi abuela murió tuvimos una conversación. Conversación porque mi abuela no me crió, me criaron mis papás pero si me crió a punta de conversaciones y sobremesas. Por eso éramos tan cercanas, porque hablabamos mucho.
En el hospital ella no podía hablar porque le había hecho una traquoctomía y muchas otras cosas, polisilábicas todas, durante 16 días; así que ella escribía en su tablero y me puso no tengo miedo sino ‘ho paura’. Pensé recordarle a Juan Pablo II, pero no me atreví. Así solo pude palabras que aprendí de ella: “¿de que puedes tener miedo si tienes a tu nieta aquí?”
Aunque la película no es tan buena se atreve a hablar de una pérdida, de como muchas veces lo que nos rodean no saben más que desearnos cosas que son importantes para ellos. Así, su jefe se apura a darle un aumento, su amiga quiere encontrarle novio y su cuñada quiere llevarla de compras. Pero en cambio, un dolor así requiere que busquemos dentro de nosotros mismos lo que es realmente importante y luchemos por eso.
La película también acierta en no ser una comedia, y tomarse todo a risa, ni un drama, y tomarse todo en serio. Así logra mostrar un momento de la vida pasmado por el dolor pero con sus risas bien puestas. Y también resulta un poco incómoda de ver. Uno no sabe si pensar que la actuación de Molly Shannon está un poco pasmada o es el presonaje. No podría recomendar esta película, pero a la vez no podría dejarla de mencionar.



