Vía su introducción de Ángel Zapata, que da muchas luces a la lectura de “Escritura y verdadad” su colección de cuentos completos pero también al cuento en general y al ensaño narrado en varias voces a través de larguísimas notas a pie de página.
Como por ejemplo esta:
No renuncio a citar aquí una reflexión de Francisco Umbral a propósito de la ecuación realismo/pesimismo (ni de remitir al lector, de paso, al gozoso e iluminador trabajo del que tomo la cita: Francisco Umbral, Ramón y las vanguardias, Madrid, Espasa-Calpe, 1978.) «Podría establecerse una ecuación realismo = pesimismo. El realismo es una fórmula que vitalmente da, como mucho, para el conformismo, más que para el optimismo. Poco importa que el realismo de derchas sea conformista y el realismo de izquierdas o de denuncia sea pesimista, dar por supesto que el mundo es su superfici, que la realidad es loq ue vemos. Una negativa de todas las otras percepciones y, sobre todo, una autocastración que nos somete a lo externo y nos impone la renuncia a nosotros mismos, a lo que nosotros ponemos en las cosas.»
El pie de página tiene la misma extensión que el resto de la página. Y luego tiene un decir y desdecir muy divertido. Y una puntuación idiosincrásica, no solo lo digo porque me encanten las comillas francesas. Miren esta línea del párrafo final del primer tema de la introducción:
Contar —y en esto estriba la modernidad iba a decir «furiosa» (lo digo) de Medardo— es abrir y desconfigurar al mismo tiempo el espacio de la representación textual.
Ya lo sé que solo he citado a Zapata y no he dicho nada de los cuentos de Fraile, pero es que aunque me encantan y me maravillen he leído pocos por ahora. Y la admiración que siento por Ángel Zapata y su Práctica del Relato me dejan completamente muda.
Además siento que solo la introducción me ha desvelado muchas dudas y me ha dejado la profunda interrogante de ¿quién es Ramón? (ese de Ramón y las vanguardias).



