Voy a dar la cara y finalmente contarles todo sobre el curso de respiración: me encantó. Me lo recomendó Ruben, que es lo máximo.
Son seis días de curso y varias horas al día y al principio pensé que iba a ser pesado. Pero respirar es un proceso importante y vale la pena dedicarle tiempo y ponerle cuidado. Básicamente lo que enseñan son ejercicios como de yoga que te ayudan a respirar con el diafragma, usar todos los pulmones, sacarte todo el aire —no es fácil de explicar. La respiración profunda aclara mucho la mente y especialmente en este momento que tengo ahora que es algo complicado me ha ayudado a centrarme.
Aprovechando eso el curso te invita a pensar un poco en tus acciones, la manera en que vivimos la vida y la conciencia de la comunidad. Uno mismo y los demás. Así que es un curso de respirar y también un poquito de pensar y hasta de vivir.
Además creo que es algo que tendrá un impacto importante en mi vida, ya que nos enseñaron como crear una práctica personal y ‘meditar al respirar’ por las mañanas. Lo recomendaría completamente a cualquier persona, aunque definitivamente la gente se ríe mucho de aquello que uno vaya a un curso de respiración. Y es que es bien gracioso. Más gracioso fue cuando una compañera me recomendó que comprar un CD para meditar en silencio. No podría, ahí es donde pongo la raya.



