El fin de semana fui en una excursión de este grupo CEI y ahora me siento en la obligación de contarles porque no les recomiendo participar en una actividad con ellos si saber que, en resumen: Son imprudentes, toman grandes riesgos con la vida de los demás y no tienen idea de lo que están haciendo ni el equipo necesario.
Al inscribirnos, todas las preguntas por el equipo que debíamos llevar eran obtusas e irrelevantes. Por ejemplo, pregunté cuanta agua debíamos llevar y la respuesta fue “Esa agua no la vas a poder cargar”. El viernes nos dieron una advertencia de que los ríos del área estaban crecidos así que llamé a Gilberto Ceballos a preguntar cuál era el plan de contingencia, la respuesta fue “esos ríos no se crecen;” ”aquí llegó un guía y ha dicho que allá no ha llovido en 20 días;” ”ya no te voy a devolver tu plata.”
En ese momento debí desistir del viaje, solo lo escribo aquí con la intención de prevenir a otros pues las cosas fueron mal y pudieron ser mucho peor.
El primer río que encontramos estaba crecido y allí nos detuvimos y esperamos a que bajara de nivel. A las tres horas nos comentaron que el río podía cruzarse un par de metros más arriba porque allí se divide en tres. Si el primer río estaba crecido era obvio que todos los demás ríos que íbamos a tener cruzar estarían crecidos también pero en ese momento nos dijeron que no había que cruzar más ríos, que el resto del camino era bordeando el río. Calculo que cruzamos el río nueve veces por lo menos.
El primero lo cruzamos a caballo las dos mujeres del grupo. Mónica dijo que si no fuera por el caballo no lo habría cruzado, pero ese no fue el peor.
La primera vez que nos enfrentamos a un río fuerte sin caballos, varios dudamos, pero nuestros guías y Gilberto, el organizador, ya habían cruzado y nos gritaban que eso había que cruzarlo y no había vuelta a atrás. Así que el grupo, varios tenían bastante experiencia, decidió hacer una cadena humana y tomados de brazos cruzamos. Tomó toda nuestra fuerza y varios sustos pero en un largo rato llegamos a cruzar. Ese río era aproximadamente más ancho de una calle de dos carriles.
Cruzar un río crecido es una imprudencia tan grande que nunca lo habría hecho si no fuera que sentí que no había opción. De esta forma cruzamos otros dos ríos ese sábado. Varios más el domingo. Es casualidad que nadie se haya ahogado.
Insistieron en que dejará que el caballo llevará mi mochila y, aunque no quería, la dejé.
Sobre las cuatro de la tarde habíamos pasado un camino muy distinto al descrito, porque era un camino improvisado que no conocían. Paramos a descansar en una quebrada. Allí los caballos se adelantaron con el guía que conocía el camino y dos excursionistas que también eran parte del club. Desde ese punto yo no tuve mochila y el grupo no tenía guía, salvo por Olo que no conocía muy bien el camino y el domingo por la noche admitió que tenía más de 8 meses de no hacerlo y nunca por esa ruta porque no lo habían cruzado en época lluviosa.
Líder Sucre, que es director del BioMuseo donde trabajé el año pasado, es parte de ese club y fue el único que llevaba un machete. Pero él también dejó su mochila con el caballo.
Seguimos por un sendero que se hacía cada vez más estrecho y después de que oscureció se cerró completamente. Adelantamos y retrocedimos hasta las 7 de la noche. Habíamos estado caminando desde las 10 de la mañana. Decidimos que no hacía sentido seguir 10 personas errando el camino sin avanzar y decidimos quedarnos allí. Cada quién se acomodó con lo que tenía. Varios tenían hamacas. Yo me envolví con mi poncho plástico me acosté sobre unas hojas. Aquí va lo que decía que debías llevar para dormir en las indicaciones de la excursión:
- Sabana o sleeping bag (en la selva tiende hacer frío)
- No es necesario llevar tienda de campismo, dormimos en hamacas en las casas de los indígenas.
Líder dijo que él se iba a adelantar con Olo. Le vi la cara a Olo y estaba exhausto. Pero se acostó un rato en un hamaca y los dos se adelantaron hasta el campamento.
Gilberto se dedicó a lloriquear que si no fuera por esto y si no fuera por lo otro y que el campamento estaba cerquita y que su GPS mostraba que estaba a solo 1.2 kilómetros. Les dejo dos comentarios que me contaron a la noche siguiente:
- “Vi a Gilberto con un GPS en una mano y una brújula en la otra y pensé, por fin tenemos equipo y salimos de aquí. Pero empezó a hablar de las estrellas y mirar hacia arriba. Era como un mono con una computadora.”
- ”Sentados allí, sin machete para abrir el camino ni cuerdas para cruzar el río y un GPS que no parecía saber usar, Gilberto nos contó que el miércoles en club tienen un seminario donde explican qué equipo se necesita llevar en una excursión”
Alrededor de las 1o de la noche llegó el guía con los caballos para llevarnos al campamento Mientras caminabamos al campamento Gilberto me hizo este comentario ”Ana, tu sabes que mi hamaca es doble” luego dirigiendose a la persona que tenía a lado dijo ”en esta excursión está todo incluído;” me sentía como si estuviera en prisión.
Tuvimos que cruzar un río más, yo lo crucé de última y a caballo. Al caballo lo empujaba la corriente y veía a mis compañeros tomados de brazo cayendo y levantandose del agua.
Llegamos al campamento, Olo se había deshidrato y sufrido convulsiones. Recuperé mi mochila y cuando entré al rancho ya todas las hamacas estaban tomadas y no había ninguna para mi. Pero en la mochila llevaba una que Gilberto me había prestado. No tenían cuerdas, pregunte por todo el campamento y no habían. Finalmente Líder me prestó unas cuerdas y me dijo que solo me las daba por devolverme el favor de recogerle unas botellas de agua más temprano.
Prepararon una pasta con tomate y salchichas para cenar. En el paseo solo estaban incluidos la cena y el desayuno. El desayuno era café, pan y las mismas salchichas de la cena que habían estado en un plato sin cubierta toda la noche.
Nos acostamos a dormir. En el rancho donde yo estaba éramos 7 y de ellos 5 estaban en las hamacas del refugio. Dos de esas hamacas se reventaron y los chicos cayeron al suelo. Uno se cayo dos veces y decidió dormir en el piso. Pienso que las cuerdas estaban podridas.
Salimos de campamento alrededor de las 8:30 am a los cinco minutos estábamos perdidos en un camino cerrado, sin machete, sin caballos y sin guía. Líder nos contó que él iba de último siguiendonos cuando el guía lo llamó y le dijo que no era por allí el camino. Él se fue con los caballos y el guía; y no le avisó a las 12 personas que estaban en el camino equivocado. Lo encontramos cuando volvimos a salir al río ya con más de una hora de retraso.
El camino fue similar al del día anterior. Supuestamente debíamos terminar sobre medio día pero no estuvimos todos en la piragua que nos llevaba a encontrar los carros para volver a Panamá hasta las 4:30.
Hicimos el camino de hora y media hasta el sitio donde estaban los carros, aunque después de las 5pm no se puede salir por carretera. Tendríamos que dormir en la isla de Cartí. Cuando dijeron Gilberto balbuceaba y uno de la excursión lo mandó a callar, luego Gilberto amenazó con tirarlo al agua.
Allí nos acomodamos en un hotel, subí al primer hotel pero cuando me tocó llegar a una habitación era una donde no había colchón. Líder tomó la habitación de enfrente justo antes y vio perfectamente como quede yo. Me tomó horas pero conseguí un colchón, aunque la verdad ya casi ni me importaba.
Allí pudimos comer, tomarnos unas cervezas, intercambiar las historias de horror de cada uno del trayecto y al día siguiente salimos de vuelta a Panamá.
He ido a muchas excursiones, muchas veces hay cosas que salen mal y es en cómo la gente reacciona que uno se da cuenta qué tan bien preparados están. Aquí no estaban preparados, no tenían el equipo necesario y no les importaba con nadie. Por eso les comento esto con lujo de detalles para que saquen sus propias conclusiones. Mi recomendación es no tomar ninguna excursión con este grupo pues es peligroso.
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