Archive for November, 2009

Invitaciones a Google Wave

Monday, November 30th, 2009

Aun­que ya hace un rato que Goo­gle sacó su nuevo ser­vi­cio Wave, hasta ahora la pruebo. Y por ahora no entiendo nada. Pero lo que pro­mete suena intere­sante:

Todas las herra­mien­tas cola­bo­ra­ti­vas hacen más sen­tido cuando estás ‘conec­tado’ con más gente, y por eso tengo 10 invi­ta­cio­nes para uste­des [en reali­dad es una ini­cia­tiva de monosg.com.ar ¡gracias!].

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Excursionistas del Istmo — Advertencia

Thursday, November 26th, 2009

El fin de semana fui en una excur­sión de este grupo CEI y ahora me siento en la obli­ga­ción de con­tar­les por­que no les reco­miendo par­ti­ci­par en una acti­vi­dad con ellos si saber que, en resu­men: Son impru­den­tes, toman gran­des ries­gos con la vida de los demás y no tie­nen idea de lo que están haciendo ni el equipo necesario.

Al ins­cri­bir­nos, todas las pre­gun­tas por el equipo que debía­mos lle­var eran obtu­sas e irre­le­van­tes. Por ejem­plo, pre­gunté cuanta agua debía­mos lle­var y la res­puesta fue “Esa agua no la vas a poder cargar”. El vier­nes nos die­ron una adver­ten­cia de que los ríos del área esta­ban cre­ci­dos así que llamé a  Gil­berto Ceba­llos a pre­gun­tar cuál era el plan de con­tin­gen­cia, la res­puesta fue “esos ríos no se cre­cen;” ”aquí llegó un guía y ha dicho que allá no ha llo­vido en 20 días;” ”ya no te voy a devol­ver tu plata.”

En ese momento debí desis­tir del viaje, solo lo escribo aquí con la inten­ción de pre­ve­nir a otros pues las cosas fue­ron mal y pudie­ron ser mucho peor.

El pri­mer río que encon­tra­mos estaba cre­cido y allí nos detu­vi­mos y espe­ra­mos a que bajara de nivel. A las tres horas  nos comen­ta­ron que el río podía cru­zarse un par de metros más arriba por­que allí se divide en tres. Si el pri­mer río estaba cre­cido era obvio que todos los demás ríos que íbamos a tener cru­zar esta­rían cre­ci­dos tam­bién pero en ese momento nos dije­ron que no había que cru­zar más ríos, que el resto del camino era bor­deando el río. Calculo que cru­za­mos el río nueve veces por lo menos.

El pri­mero lo cru­za­mos a caba­llo las dos muje­res del grupo. Mónica dijo que si no fuera por el caba­llo no lo habría cru­zado, pero ese no fue el peor.

La pri­mera vez que nos enfren­ta­mos a un río fuerte sin caba­llos, varios duda­mos, pero nues­tros guías y Gil­berto, el orga­ni­za­dor, ya habían cru­zado y nos gri­ta­ban que eso había que cru­zarlo y no había vuelta a atrás. Así que el grupo, varios tenían bas­tante expe­rien­cia, deci­dió hacer una cadena humana y toma­dos de bra­zos cru­za­mos. Tomó toda nues­tra fuerza y varios sus­tos pero en un largo rato lle­ga­mos a cru­zar. Ese río era apro­xi­ma­da­mente más ancho de una calle de dos carriles.

Cru­zar un río cre­cido es una impru­den­cia tan grande que nunca lo habría hecho si no fuera que sentí que no había opción.  De esta forma cru­za­mos otros dos ríos ese sábado. Varios más el domingo. Es casua­li­dad que nadie se haya ahogado.

Insis­tie­ron en que dejará que el caba­llo lle­vará mi mochila y, aun­que no que­ría, la dejé.

Sobre las cua­tro de la tarde había­mos pasado un camino muy dis­tinto al des­crito, por­que era un camino impro­vi­sado que no cono­cían. Para­mos a des­can­sar en una que­brada. Allí los caba­llos se ade­lan­ta­ron con el guía que cono­cía el camino y dos excur­sio­nis­tas que tam­bién eran parte del club. Desde ese punto yo no tuve mochila y el grupo no tenía guía, salvo por Olo que no cono­cía muy bien el camino y el domingo por la noche admi­tió que tenía más de 8 meses de no hacerlo y nunca por esa ruta por­que no lo habían cru­zado en época lluviosa.

Líder Sucre, que es direc­tor del Bio­Mu­seo donde tra­bajé el año pasado, es parte de ese club y fue el único que lle­vaba un machete. Pero él tam­bién dejó su mochila con el caballo.

Segui­mos por un sen­dero que se hacía cada vez más estre­cho y des­pués de que oscu­re­ció se cerró com­ple­ta­mente. Ade­lan­ta­mos y retro­ce­di­mos hasta las 7 de la noche. Había­mos estado cami­nando desde las 10 de la mañana. Deci­di­mos que no hacía sen­tido seguir 10 per­so­nas errando el camino sin avan­zar y deci­di­mos que­dar­nos allí. Cada quién se aco­modó con lo que tenía. Varios tenían hama­cas. Yo me envolví con mi pon­cho plás­tico me acosté sobre unas hojas. Aquí va lo que decía que debías lle­var para dor­mir en las indi­ca­cio­nes de la excursión:

  • Sabana o slee­ping bag (en la selva tiende hacer frío)
  • No es nece­sa­rio lle­var tienda de cam­pismo, dor­mi­mos en hama­cas en las casas de los indígenas.

Líder dijo que él se iba a ade­lan­tar con Olo. Le vi la cara a Olo y estaba exhausto. Pero se acostó un rato en un hamaca y los dos se ade­lan­ta­ron hasta el campamento.

Gil­berto se dedicó a llo­ri­quear que si no fuera por esto y si no fuera por lo otro y que el cam­pa­mento estaba cer­quita y que su GPS mos­traba que estaba a solo 1.2 kiló­me­tros. Les dejo dos comen­ta­rios que me con­ta­ron a la noche siguiente:

  • Vi a Gil­berto con un GPS en una mano y una brú­jula en la otra y pensé, por fin tene­mos equipo y sali­mos de aquí. Pero empezó a hablar de las estre­llas y mirar hacia arriba. Era como un mono con una computadora.”
  • ”Sen­ta­dos allí, sin machete para abrir el camino ni cuer­das para cru­zar el río y un GPS que no pare­cía saber usar, Gil­berto nos contó que el miér­co­les en club tie­nen un semi­na­rio donde expli­can qué equipo se nece­sita lle­var en una excursión”

Alre­de­dor de las 1o de la noche llegó el guía con los caba­llos para lle­var­nos al cam­pa­mento Mien­tras cami­na­ba­mos al cam­pa­mento Gil­berto me hizo este comen­ta­rio ”Ana, tu sabes que mi hamaca es doble” luego diri­gien­dose a la per­sona que tenía a lado dijo ”en esta excur­sión está todo incluído;” me sen­tía como si estu­viera en prisión.

Tuvi­mos que cru­zar un río más, yo lo crucé de última y a caba­llo. Al caba­llo lo empu­jaba la corriente y veía a mis com­pa­ñe­ros toma­dos de brazo cayendo y levan­tan­dose del agua.

Lle­ga­mos al cam­pa­mento, Olo se había des­hi­drato y sufrido con­vul­sio­nes.  Recu­peré mi mochila y cuando entré al ran­cho ya todas las hama­cas esta­ban toma­das y no había nin­guna para mi. Pero en la mochila lle­vaba una que Gil­berto me había pres­tado. No tenían cuer­das, pre­gunte por todo el cam­pa­mento y no habían. Final­mente Líder me prestó unas cuer­das y me dijo que solo me las daba por devol­verme el favor de reco­gerle unas bote­llas de agua más temprano.

Pre­pa­ra­ron una pasta con tomate y sal­chi­chas para cenar. En el paseo solo esta­ban inclui­dos la cena y el desa­yuno. El desa­yuno era café, pan y las mis­mas sal­chi­chas de la cena que habían estado en un plato sin cubierta toda la noche.

Nos acos­ta­mos a dor­mir. En el ran­cho donde yo estaba éramos 7 y de ellos 5 esta­ban en las hama­cas del refu­gio. Dos de esas hama­cas se reven­ta­ron y los chi­cos caye­ron al suelo. Uno se cayo dos veces y deci­dió dor­mir en el piso. Pienso que las cuer­das esta­ban podridas.

Sali­mos de cam­pa­mento alre­de­dor de las 8:30 am a los cinco minu­tos está­ba­mos per­di­dos en un camino cerrado, sin machete, sin caba­llos y sin guía. Líder nos contó que él iba de último siguien­do­nos cuando el guía lo llamó y le dijo que no era por allí el camino. Él se fue con los caba­llos y el guía; y no le avisó a las 12 per­so­nas que esta­ban en el camino equi­vo­cado. Lo encon­tra­mos cuando vol­vi­mos a salir al río ya con más de una hora de retraso.

El camino fue simi­lar al del día ante­rior. Supues­ta­mente debía­mos ter­mi­nar sobre medio día pero no estu­vi­mos todos en la pira­gua que nos lle­vaba a encon­trar los carros para vol­ver a Panamá hasta las 4:30.

Hici­mos el camino de hora y media hasta el sitio donde esta­ban los carros, aun­que des­pués de las 5pm no se puede salir por carre­tera. Ten­dría­mos que dor­mir en la isla de Cartí. Cuando dije­ron Gil­berto bal­bu­ceaba y uno de la excur­sión lo mandó a callar, luego Gil­berto ame­nazó con tirarlo al agua.

Allí nos aco­mo­da­mos en un hotel, subí al pri­mer hotel pero cuando me tocó lle­gar a una habi­ta­ción era una donde no había col­chón. Líder tomó la habi­ta­ción de enfrente justo antes y vio per­fec­ta­mente como quede yo. Me tomó horas pero con­se­guí un col­chón, aun­que la ver­dad ya casi ni me importaba.

Allí pudi­mos comer, tomar­nos unas cer­ve­zas, inter­cam­biar las his­to­rias de horror de cada uno del tra­yecto y al día siguiente sali­mos de vuelta a Panamá.

He ido a muchas excur­sio­nes, muchas veces hay cosas que salen mal y es en cómo la gente reac­ciona que uno se da cuenta qué tan bien pre­pa­ra­dos están. Aquí no esta­ban pre­pa­ra­dos, no tenían el equipo nece­sa­rio y no les impor­taba con nadie. Por eso les comento esto con lujo de deta­lles para que saquen sus pro­pias con­clu­sio­nes. Mi reco­men­da­ción es no tomar nin­guna excur­sión con este grupo pues es peligroso.

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proceso y método

Thursday, November 19th, 2009

Me fas­cina el pro­ceso de crea­ción. Estoy segura que la forma en que tra­ba­ja­mos, los temas que habla­mos, los sitios donde esta­mos hacen posi­bles las ideas que sur­gen y la forma en que logra­mos con­ver­tir­las en algo. Por ejem­plo en el diseño, el entorno visual es una influen­cia pero tam­bién lo es la música y el ruido de la ciu­dad. Para escri­bir es igual.

En el ofi­cio del diseño grá­fico el pro­ceso de crea­ción invo­lu­cra mucho al cliente: sus ideas y obje­ti­vos, al pro­yecto y al público o a los usua­rios. Estas son cosas que deben cono­cerse a fondo.

El pro­ceso es una cues­tión efí­mera y difí­cil de expli­car. Pero cada uno tiene sus prác­ti­cas y sabe lo que le fun­ciona. Hayao Miya­zaki el des­cribe su pro­ceso de crea­ción como “pen­sar, pen­sar, pen­sar,” y de eso es lo que se trata definitivamente.

Hay veces que me toca tra­ba­jar con gente que real­mente valora el pro­ceso, el tra­bajo y las ideas. Aun­que eso no es nece­sa­rio por­que como pro­fe­sio­nal uno siem­pre se las inge­nia para tra­ba­jar en dis­tin­tas cir­cuns­tan­cias, siento que los mejo­res resul­ta­dos se logran cuando se crea un ‘buen equipo’ con todos los involucrados.

Por eso no me gus­tan los con­cur­sos como los del logo del metro, aun­que Darién y yo nos haya­mos diver­tido tan­tí­simo con la idea.  Al tener poca infor­ma­ción sobre el pro­yecto, el entorno, los obje­ti­vos y el espí­ritu de la obra uno cae auto­má­ti­ca­mente en los cli­chés. Luego el jurado debe tomar una deci­sión por comité (lo que siem­pre trae resul­ta­dos odiosos).

Pero la ver­dad es que me da dolor como ha ter­mi­nado esta cues­tión con acu­sa­cio­nes de pla­gio y tanta gente indig­nada por los resul­ta­dos. No veo en la obra pro­puesta una vil copia de otra cosa, me parece que tiene su aquel. Si fuera mi metro quien sabe no sería la línea visual por la que me incli­na­ría, pero  eso no viene al caso. Es una solu­ción válida para la ima­gen del metro y fun­cio­na­ría. Y es pre­ci­sa­mente el resul­tado típico que arroja este proceso.

Cinco mil dóla­res movió a muchos a pre­sen­tar ideas y sería diver­ti­dí­simo ver­las. Pero todo este pro­ceso no es el más ade­cuado y es posi­ble que no genere los mejo­res resul­ta­dos. En reali­dad, me parece un poco ver­gon­zoso para las jura­dos y para el gana­dor que han impug­nado.  Me encanta que todo el mundo este hablando de diseño grá­fico, pero lo que no me gusta es que siento que no sé está tomando del todo en serio.

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Feliz viernes de camisetas muertas

Friday, November 13th, 2009

Feliz viernes de camistas muertas

Estos coji­nes están genia­les. Final­mente un uso para esas cami­se­tas que ya no están para usar y no tie­nes el cora­zón para botar. Son sua­ví­si­mos y, ade­más, sufi­cien­te­mente cool para tener­los en la oficina.

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descomplicarse

Wednesday, November 11th, 2009

Hacer las cosas más sen­ci­llas es una revo­lu­ción. Este año por una razón u otra he tomado deci­sio­nes que me han ayu­dado a hacer mi vida un poco más sen­ci­lla. Tra­ba­jar desde casa es lo que tiene más impacto, evi­tar el tran­que y la corre­dera deja libre un mon­tón de ener­gía para dedi­carla a la productividad.

Lo pri­mero fue mi car­tera: Los últi­mos años lle­vaba bol­sos más y más gran­des. Mi están­dar se con­vir­tió en que el bolso fuera lo sufi­cien­te­mente grande para echar allí mi compu cuando tenía que lle­varla. Apa­ren­te­mente lo bueno de un bolso grande es que lle­vas de todo, pero para mi el resul­tado es pesado. Se me olvi­daba lo que tenía allí, me cos­taba encon­trar las cosas y me pesaba dema­siado la car­tera. Lle­vaba tres libre­tas para apun­tar, varias plu­mas y ter­mi­naba olvi­dando donde había apun­tado las cosa. Bus­car las lla­ves me tomaba mucho tiempo.

En abril hice un cam­bio radi­cal y me cam­bié a esta car­tera y dejé de usar llavero.

mini cartera super eficiente

Y por si no me creen que todo cabe:

todo cabe en la cartera

Me corté el pelo, lo cual sim­pli­fica mucho la vida y las maña­nas.  Ade­más que la trans­for­ma­ción deja algo en el espí­ritu. He tenido el cabe­llo corto muchas veces y me encanta. Se hace más fácil lavarse el pelo todos los días cuando voy (iba, sniff) a correr por aque­llo de no tener que espe­rar horas a que se seque.

En agosto trans­forme mis hábi­tos de correo a ‘Inbox Zero’ que no solo des­peja la car­peta de entrada, sino la mente. Muchas veces lo había inten­tado antes pero no había durado tanto. He esta­ble­cido un pro­ceso sen­ci­llo y sim­pli­fi­cado (en varios aspec­tos auto­ma­ti­zado) para lidiar con los correos. Ayuda mucho para con­cen­trarse en lo impor­tante, para no per­derse entre tan­tos men­sa­jes y sen­tirse menos abru­mado. Da mucha satis­fac­ción tener las cosas en orden, aun­que sean digitales.

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hablar con los dedos

Monday, November 9th, 2009

Una vez una chica me dijo que soy la única per­sona que conoce que habla con los dedos. Comu­ni­ca­cio­nes es comu­ni­ca­ción y los dedos dicen mucho (no me refiero a ese dedo). Estos son pup­pets (¿Títe­res?) para los dedos:

El gran nariz rosa

El lobo

Tam­bién un amigo una vez me dijo “a ti, si te ama­rran las manos, no pue­des hablar.” Lo cual toda­vía me des­ter­ni­lla de la risa.

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Subasta: el elefante se va a la una, a las dos…

Saturday, November 7th, 2009

He dise­ñado una subasta para poner mi ele­fante en adop­ción la pue­den ver en el lado dere­cho de la pan­ta­lla. La idea es que si te interesa adop­tar este sim­pá­tico ele­fante hagas una oferta. Empieza en $5. Para hacer una oferta tie­nes que poner una can­ti­dad mayor que la oferta de ese momento. Pue­des poner tu apuesta máxima, diga­mos que estas dis­puesto a gas­tar $8 y los incre­men­tos se hacen según haya com­pe­ten­cia (Si alguien ofrece $5.50 pasa a $5.75 y así).

Esta es una prueba para ver si así puedo encon­trarle hogar a mis ani­ma­les, por­que ya casi que no quepo en la casa. Las subas­tas no tie­nen nin­guna segu­ri­dad ni regla­mento, así que se basan en el código de honor. Cada quién con su honor. Y ya veré cómo le hago lle­gar el ele­fante al gana­dor. ¡suerte!

Un par de deta­lles del elefante:

Primer elefante

Ojos azu­les, señas par­ti­cu­la­res colita corta, pati­tas apapunchadas.

elefante completo

pata de elefante

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Feliz viernes de cambios

Friday, November 6th, 2009

Feliz viernes, Shift happens

Me ha cos­tado acep­tar que soy una per­sona a la que le encanta el cam­bio. Como a veces es difí­cil, a veces pienso que soy un poco maso­quista. Pero muchas veces es la única manera de cre­cer. Dar un salto al vacío es una forma segura de caer en otro sitio.

En home­naje a esta filo­so­fía de vida hice esto. No estoy segura si vol­verlo un cua­dro o un pequeño cojín de ins­pi­ra­ción para mi escri­to­rio. Este o el pró­ximo, que uno no sabe.

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