escribir entre textos
Cuando lees textos buenos-deliciosos te dan ganas de escribir. Y casi que parece que algo se te pega, se te inyecta en las venas.
Pero cuando lees un texto malo-doloroso queda muy claro lo que no funciona. Puedes ver cosas q probablemente fueron divertidas de escribir, como que se sintió astuto el autor, pero q te sacan del texto. Quizás no están del todo entretejidas y te sacan de la escena, quizás sea que riman cacofonicamente, quizás usan palabras raras de siete silabas como por ejemplo “cacofonicamente”. Quizás se siente como q no se han pensando bien lo que están tratando de decir.Tal vez paracen vagos al no ponerle todas las letras a la palabra ”que.” O puede ser que suena que tratan de ser cómicos y no lo logran.
Pero tanto leer textos buenos como textos malísimos sirve mucho para escribir. Abre los ojos y te da ganas de decir, de crear, de contar y de inventar. De repetir los verbos y valorar los silencios. Aunque hay textos tan buenos —tan buenos— que te dejan muda y tienes que esperar un par de meses para que se te olvide y te dejes llevar por la hervidera de cosas que quisieras contar.
