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creatividad e inspiración

De pie frente al escritorio

On 21, Jan 2011 | One Comment | In creatividad e inspiración, de-escribir | By AnaMaria

El lunes mien­tras leía este artículo, y digo mien­tras por­que no había ter­mi­nado de leerlo cuando había hecho el cam­bio, me mude de mi escri­to­rio de vidrio a uno impro­vi­sado con un librero para estar de pie.

Lo venía pen­sando desde que leí “Stand up while you read this!” Lo pri­mero que dicen es que no pue­des te sal­vas si corres todos los días. Me parece bas­tante intui­tivo eso de que los huma­nos este­mos hechos para estar de pie.

Ade­más de cual­quier efecto salu­da­ble de mejo­rar la pos­tura o la cir­cu­la­ción, encuen­tro que tra­ba­jar de pie tiene un efecto sobre la mente. Me siento más con­cen­trada, mejor enfo­cada y hasta más pro­duc­tiva. Como con cierta ener­gía adi­cio­nal. Los pri­me­ros días  no sentí nin­guna moles­tia. Fue hasta el miér­co­les que empecé a sen­tirme muy can­sada. Así que bus­que tareas para estar más tiempo sen­tada el jue­ves y hoy ya estoy com­puesta. Eso de ale­jarte un rato del escri­to­rio tam­bién ayuda.

Y que sor­presa encon­trarme que en un artículo sobre la Anto­lo­gía del Cuento Nor­te­ame­ri­cano de Richard Ford con que “Heming­way solía escri­bir de pie.” El autor, San­chez Mejía, hace un para­lelo con su experiencia:

[…]cuando empecé a escri­bir mis pri­me­ros cuen­te­ci­tos intenté escri­bir un par de ellos al estilo de Heming­way, tam­bién de pie. Mi madre, una hol­gui­nera in extre­mis como la mayo­ría de los hol­gui­ne­ros, me dijo: “¿Qué haces escri­biendo de pie? ¿Te has vuelto loco? En esta casa no se escribe de pie”. Qui­zás lo que le moles­taba a mi madre no era que yo per­ma­ne­ciera de pie con la vista per­dida o ras­pando el papel con devo­ción frente a un atril que mi padre, en sus esca­pa­das de la fábrica de embu­ti­dos, había cons­truido para mis pri­me­ros cuen­te­ci­tos. En reali­dad lo que le moles­taba eran mis extra­ños paseí­tos por la casa, en busca de la pró­xima ora­ción. Tal vez ella intuía que cuando se escribe de pie las ora­cio­nes no se con­ca­te­nan de modo natu­ral. Entre una ora­ción y otra hay un espa­cio muy largo que se resuelve con el silen­cio o con otras ora­cio­nes bre­ves, elíp­ti­cas, cada una recla­mando para sí su pro­pio tempo de lectura

Cuando me canso me voy a sen­tar en mi otro escri­to­rio a leer, a escri­bir y a dibu­jar. Y como estoy lejos de twit­ter, face­book y todo aque­llo, tam­bién siento que me con­cen­tro mejor. Me aleja tam­bién del impulso de lle­var un boceto direc­ta­mente a la compu y dar más tiempo a pen­sar sobre el papel. Para pen­sar ayuda mucho moverse. Cami­nar suelta las ideas.

Me gusta mucho la dis­tri­bu­ción del espa­cio ver­ti­cal. Tengo espa­cio para tener mi cua­derno justo frente al monitor.

El tablet con el teclado van en la siguiente tabli­lla. Tuve que ajus­tar estos para que los codos me que­den a 90 gra­dos, y se for­man unos nichos debajo donde pongo otras cosas que quiero tener a mano, como mi cal­cu­la­dora, ¡ca chin! Y espa­cio abun­dante para tener mi vaso de agua y mi café con menos riesgo de bañar el teclado.

Des­trás del teclado se asoma Proust que le da un toque poé­tico a toda el asunto.

En solo cinco días no sé si va a ser un estilo de vida que voy a adop­tar defi­ni­ti­va­mente, pero por ahora se siente bas­tante bien.

Comments

  1. Me encanta, me encanta y me encanta. Lás­tima no tener sitio para poder mon­tarme un chi­rin­guito así.

    Por cierto, acabo de apre­ciar más aún el diseño del blog. Me he enamo­rado de las tipografías.

    Un besé­rrimo!

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