La alegría cobra vida
Lo amargo hace que más dulce el sabor dulce. Aunque soy pro-alegría-y-felicidad y también irremediablemente optimista. Hay días en que miles cosas pequeñas me duelen y me dejo angustiar, no sé, se me enreda la cabeza. La verdad es que muchos, muchos días son así. No sé porque, creo que lo uno va con lo otro. Creo que no celebraría tanto las alegrías si tuviera otro caracter.
Pero a veces la paso un poco mal y de un rato acá estaba como en una mala racha. O quien sabe no era ninguna mala racha sino que que me estaba costando más trabajo la racha normal. Y ahora me ha vuelto la vibra de felicidad vibrante. De conmoverme con las pequeñas maravillas. Pasar más tiempo boquiabierta con tanto tanto tanto amor y cariño desenfrenado hay en mi vida.
¡Y cuantas bendiciones!
Pero eso también me aterra. Estoy a un paso de ser una de esas personas que le dice a la gente “Dios te bendiga,” para disimular digo generalmente “bendiciones.” No lo puedo evitar. Será la edad, que se yo.
O serán las cosas increíbles como esta:
El camote cobró vida.


March 2nd, 2011 at 3:30 am
Alegría, alegría!!!!!! Me alegro de tu alegría. Yo estoy en busca de la mía también. Y a puntito está de brotarme como el tallo del camote.
Viva la alegría y viva tú!
Muuuuacks!