Me encanta el yoga, trato de no andar todo el tiempo hablando de eso. Trato de no parecer demasiado yogi o que parezca que pertenezco a una secta. Pero amo lo que hace por mi cuerpo y por mi cabeza. El año pasado realmente llevé mi relación con yoga a otro nivel. Practiqué, estudié y aprendí a enseñar que es una experiencia super-plus-ultra.
Pero entonces, todos mis amigos me reconocen como yogi y:
Todas esas cosas podrían ser lógicas, pero vamos que sigo siendo yo. Y me faltan muchos pero muchos omms para sobrepasar todo esto.
Lo encuentro todo TAN cómico. Maravilloso a la vez, es de alguna forma un gran honor que puedan hacerse tan buena imagen de mi. Pero me falta tanto y me da tanta risa. Aunque si hay que decir que la risa auténtica es un sublime estado meditativo cuando todos somos uno con el universo. ¡JA!