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Filosofía blg

11

Oct
2012

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In Filosofía blg
Leer para creer

By AnaMaria

Las llaves de la iluminación

On 11, Oct 2012 | No Comments | In Filosofía blg, Leer para creer | By AnaMaria

El otro día cuando me iba a ir, no encon­traba mis lla­ves. Aun­que me pasa a menudo, es deses­pe­rante. Me siento atra­pada o qui­zás per­dida, nau­fra­gada. Así que estaba en el juego ese de mirar den­tro del carro, vaciar la car­tera, vol­ver a mirar el carro y ver en el fijarme en el bol­si­llo de la cartera.

Una amiga que estaba con­migo, dul­ce­mente tra­taba de ayu­dar con pre­gunta: “¿Por lo gene­ral dónde lle­vas las lla­ves? ¿Dónde fue la última vez que las viste?” Y como para acla­rar obie­da­des “¿Cómo son?” Son lla­ves como van a ser.

Y la pre­gun­ta­dera me hizo esta­llar, injus­ta­mente, con­tra ella. Le dije con tono de coco­tazo que por favor no me pre­gun­tara más nada (excepto que no dije por favor y agre­gué otros adjetivos).

Y claro, ella se fue, me dejó sola y me dijo: “haz más yoga”. Y con todo y la tor­menta de deses­pe­ra­ción eso me dio mucha risa.

Estoy prac­ti­cando más yoga que nunca, sen­tán­dome a medi­tar y en el dia­rio nave­gar me siento más esta­ble, más en mi cen­tro. No se si me cabría en el día hacer más yoga pero sos­pe­cho que no hay yoga sufi­ciente para erra­di­car mis momen­tos de desesperación.

He estado leyendo a Abdi Assadi que dice que para medi­tar, en vez de sen­tarse con una idea la paz lumi­nosa, es mejor acer­carse a nues­tra pro­pia ansie­dad bajo la som­bra de nues­tros mie­dos más íntimos.

La idea es que el camino hacia la ilu­mi­na­ción pasa a tra­vés de nues­tras sombras.

Por tanto, no debe­mos usar nues­tras prac­ti­cas espi­ri­tua­les para esca­par del mundo, del desas­tre del día. Sino que usar­las para estar más aquí, más plan­ta­dos en la tie­rra. Ya para esca­par tene­mos al celu­lar y Face­book y todas aque­llas cosas que dis­traen e hip­no­ti­zan en el ruido sin sen­tido. En vez de ale­jar­nos del loda­zal de nues­tros mie­dos, vale la pena dejar que los pies ensu­cien, que hun­dan y saquen raí­ces y desde allí es que logra­re­mos sur­gir bri­llan­tes hacia el sol.

Desde nues­tra parte más oscura es que pode­mos acce­der la luz divina que com­par­ti­mos todos. La razón por la que habi­ta­mos en el uni­verso y esa paz que anda­mos bus­cando por todos sitios.

Me encanta que Abdi Assadi dice que cuando tene­mos una expe­rien­cia de ilu­mi­na­ción –esos des­te­llos que a veces vie­nen de la prác­tica medi­ta­tiva y  otras que lle­gan justo el momento des­pués de que casi te atro­pe­llan; son expe­rien­cias tan fáci­les y cer­ca­nas. Impo­si­bles de poner en pala­bras sin que sue­nen obvias y simplistas.

Es una paz que solo encuen­tras cuando te das cuenta que siem­pre estuvo allí. Es exac­ta­mente el mismo sen­ti­miento de bus­car deses­pe­ra­da­mente las lla­ves y darte cuenta que las tie­nes en el bol­si­llo, que han estado siem­pre contigo.

 

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