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Leer para creer

23

Aug
2013

3 Comments

In de-escribir
Leer para creer

By AnaMaria

“Milagros de fe” en la Feria del Libro"> Milagros de fe” en la Feria del Libro

On 23, Aug 2013 | 3 Comments | In de-escribir, Leer para creer | By AnaMaria

Ano­che me tocó pre­sen­tar la obra de Mónica Guar­dia que ganó este año el Pre­mio Ricardo Miró para Tea­tro. No estoy del todo segura que dije ano­che, pero esto es más o menos la idea y que­ría com­par­tirlo aquí.

 

2013-08-22 19.26.16

En la feria del libro, con la autora, des­pués de un par de vinos celebratorios.

Mónica es mi prima,
la quiero muchí­simo
y hay una alta pro­ba­bi­li­dad de que sea prima de uste­des tam­bién;
por­que esa es la fami­lia que somos,
ese es el pue­blo que somos.

Mónica como autor es muy valiente
y me invitó a estar muy cerca de su pro­ceso crea­tivo.
Eso del pro­ceso crea­tivo suena muy bonito pero la ver­dad es que es bas­tante san­griento y de mucho des­tripe.
La ins­pi­ra­ción no hace mila­gros y al autor le toca tra­ba­jar mucho.
Se atre­vió a com­par­tirlo y me tuvo como pri­mera lec­tora,
ayu­dán­dola a diri­gir el des­tripe san­griento hacia obra lite­ra­ria.

Mónica tiene una pro­funda con­cien­cia social es capaz de pillar esos deta­lles que hacen que nues­tra socie­dad sea lo que es y atra­par­los para poner­los frente a nues­tros ojos y hacer­nos un espejo de nues­tra reali­dad, de lo que somos y de todas esas cosas que no lle­ga­mos a entender.

Pero no por­que la anéc­dota en que se basa la obra sea un hecho real (que increí­ble­mente lo es) se vuelve un espejo para mos­trar­nos quie­nes somos. Es el ojo de autor que revuelve en nues­tras tri­pas hasta pes­car los ele­men­tos clave, esos que nos lle­van a una ver­dad más pro­funda. Y nos expli­can, nos mues­tran aque­llas cosas que la ver­dad solo se entien­den en la ficción.

Es genial que se reco­nozca aquí el esfuerzo de nues­tros auto­res. Sé que Mónica ya esta tra­ba­jando en varios otros pro­yec­tos. Uno es una mirada crí­tica sobre el arte de los Dia­blo Rojos y otro sobre el inci­dente del 9 de enero.

Esta obra — “Mila­gros de fe”— esta llena de deta­lles que la hacen autén­ti­ca­mente nues­tra. Empe­zando por la apa­sio­nada ado­ra­ción de una ima­gen tallada de Cristo. Todas las rela­cio­nes son refle­jos de noso­tros mis­mos, aquí vemos la rela­ción de un grupo de per­so­na­jes con esa ima­gen. Y se nota mucho que las rela­cio­nes son uni­la­te­ra­les cuando una de las par­tes es de madera y esa ima­gen se va enca­jando y refle­jando la reali­dad de cada cuál.

Está por ejem­plo la vecina, que si la igle­sia es la casa del señor esta es la señora de la casa. Ella es teso­rera, admi­nis­tra­dora y super­vi­sora de todo lo que ocu­rre. Pero nunca se apro­ve­cha de su rol, todo lo que hace es en ser­vi­cio del santo al que atiende. Vende velas fuera de la igle­sia diciendo: “sin vela no hay mila­gro”. Y el santo no es que le pague muy bien, ella la pasa mal y se molesta mucho cuando apa­rece alguna chica joven a agra­de­cerle algo al santo.

Luego esta la líder de los comer­cian­tes. Ellos depen­den direc­ta­mente del santo para su eco­no­mía, es real­mente un socio y un impor­tante aliado. Es la fiesta del santo en que se hace el nego­cio parra todo el año. La señora se esmera y hasta manda la peluca del santo a hacer blo­wer.

Luego esta el cura, por supuesto, el párroco de aque­lla igle­sia. Que choca direc­ta­mente con esta ado­ra­ción del santo que no le parece cris­tiana. Entra en con­flicto con el dogma que pre­dica y todo aque­llo que él repre­senta y debe velar y edu­car. Aquí el Cristo (la ima­gen) viene a ser un rival directo.

Tan­tos for­mas tiene la fe y se mul­ti­pli­can con la deses­pe­ra­ción. Qui­zás solo nos reco­noz­ca­mos en nues­tros her­ma­nos, en nues­tro pue­blo a tra­vés de mucha peri­pe­cia. Al final, este es el pue­blo que somos.

La obra de tea­tro no ter­mina aquí y a Mónica le toca ser más valiente. Dejar al pro­ceso salir de sus manos y pasar por muchos más: un direc­tor con su lec­tura per­so­nal, luces, esce­na­rio y un grupo de auto­res que encar­na­ran a estas gen­tes. Por­que es solo sobre el esce­na­rio que el texto se con­vierte en una obra de tea­tro frente a nues­tros ojos, viva. Qui­zás esta obra se con­vierta en un musi­cal. Es una gran opor­tu­ni­dad que le da el apoyo de este reco­no­ci­miento y este pre­mio. Muchas gracias.

¡Feli­ci­da­des Mónica!

 

 

 

 

11

Oct
2012

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In Filosofía blg
Leer para creer

By AnaMaria

Las llaves de la iluminación

On 11, Oct 2012 | No Comments | In Filosofía blg, Leer para creer | By AnaMaria

El otro día cuando me iba a ir, no encon­traba mis lla­ves. Aun­que me pasa a menudo, es deses­pe­rante. Me siento atra­pada o qui­zás per­dida, nau­fra­gada. Así que estaba en el juego ese de mirar den­tro del carro, vaciar la car­tera, vol­ver a mirar el carro y ver en el fijarme en el bol­si­llo de la cartera.

Una amiga que estaba con­migo, dul­ce­mente tra­taba de ayu­dar con pre­gunta: “¿Por lo gene­ral dónde lle­vas las lla­ves? ¿Dónde fue la última vez que las viste?” Y como para acla­rar obie­da­des “¿Cómo son?” Son lla­ves como van a ser.

Y la pre­gun­ta­dera me hizo esta­llar, injus­ta­mente, con­tra ella. Le dije con tono de coco­tazo que por favor no me pre­gun­tara más nada (excepto que no dije por favor y agre­gué otros adjetivos).

Y claro, ella se fue, me dejó sola y me dijo: “haz más yoga”. Y con todo y la tor­menta de deses­pe­ra­ción eso me dio mucha risa.

Estoy prac­ti­cando más yoga que nunca, sen­tán­dome a medi­tar y en el dia­rio nave­gar me siento más esta­ble, más en mi cen­tro. No se si me cabría en el día hacer más yoga pero sos­pe­cho que no hay yoga sufi­ciente para erra­di­car mis momen­tos de desesperación.

He estado leyendo a Abdi Assadi que dice que para medi­tar, en vez de sen­tarse con una idea la paz lumi­nosa, es mejor acer­carse a nues­tra pro­pia ansie­dad bajo la som­bra de nues­tros mie­dos más íntimos.

La idea es que el camino hacia la ilu­mi­na­ción pasa a tra­vés de nues­tras sombras.

Por tanto, no debe­mos usar nues­tras prac­ti­cas espi­ri­tua­les para esca­par del mundo, del desas­tre del día. Sino que usar­las para estar más aquí, más plan­ta­dos en la tie­rra. Ya para esca­par tene­mos al celu­lar y Face­book y todas aque­llas cosas que dis­traen e hip­no­ti­zan en el ruido sin sen­tido. En vez de ale­jar­nos del loda­zal de nues­tros mie­dos, vale la pena dejar que los pies ensu­cien, que hun­dan y saquen raí­ces y desde allí es que logra­re­mos sur­gir bri­llan­tes hacia el sol.

Desde nues­tra parte más oscura es que pode­mos acce­der la luz divina que com­par­ti­mos todos. La razón por la que habi­ta­mos en el uni­verso y esa paz que anda­mos bus­cando por todos sitios.

Me encanta que Abdi Assadi dice que cuando tene­mos una expe­rien­cia de ilu­mi­na­ción –esos des­te­llos que a veces vie­nen de la prác­tica medi­ta­tiva y  otras que lle­gan justo el momento des­pués de que casi te atro­pe­llan; son expe­rien­cias tan fáci­les y cer­ca­nas. Impo­si­bles de poner en pala­bras sin que sue­nen obvias y simplistas.

Es una paz que solo encuen­tras cuando te das cuenta que siem­pre estuvo allí. Es exac­ta­mente el mismo sen­ti­miento de bus­car deses­pe­ra­da­mente las lla­ves y darte cuenta que las tie­nes en el bol­si­llo, que han estado siem­pre contigo.

 

24

Jul
2011

One Comment

In Leer para creer

By AnaMaria

Libros digitales

On 24, Jul 2011 | One Comment | In Leer para creer | By AnaMaria

Antes había pen­sado que no me iba a gus­tar tanto leer un libro digi­tal com­pa­rado a un libro de papel. Me encan­tan los libros, me gusta como hue­len y me gusta encon­trar­los debajo de la almohada. Me gusta doblar las pági­nas y escri­bir detrás de la portada.

Pero no con­taba en que cuando lees un libro digi­tal, pue­des pul­sar sobre una pala­bra y sale el dic­cio­na­rio con su sig­ni­fi­cado. No con­taba con que pue­des ente­rarte de un libro que no sabías que exis­tía y puff tenerlo ente­rito enfrente.

Creo que ha lle­gado el punto en el que no puedo decir si pre­fiero un for­mato u otro. Si ha lle­gado el punto en que con­fundo los dos y  pongo el dedo sobre el papel para pasar la página (en vez de pasar la página).

Inú­ti­les son las com­pa­ra­cio­nes y me encan­tan ambos formatos.

Lo que me queda por resol­ver es cómo hacer para pres­tar un libro que leí en for­mato digi­tal.

La muerte no huele a Javi

Javi ha publi­cado su pri­mera novela. Se llama La Muerte No Huele A Nada.

Javier Mar­tí­nez Madrid no es mi mejor amigo en Madrid, es mi mejor amigo en esta gala­xia. Lleva las letras a otro nivel, a un nivel en el que me ha con­ver­tido en un Hada y ese es mi sueño desde que tengo 9 años. Así que si yo hablo de su novela, no va a ser con obje­ti­vi­dad, va a ser con el corazón.

Parece que cuando se escribe en la pri­mera per­sona a la gente le da muchas ganas de adi­vi­nar lo que hay detrás. Es fácil pen­sar que no hay fic­ción sino que un autor se pone allí a con­tar cosas que han pasado. Y viene todo eso de qué fue lo que “real­mente” suce­dió. Eso no viene al cuento por­que la fic­ción lo que real­mente hace es cons­truir: cons­truir un sen­tido que no tiene la vida y lle­gar a ver­da­des pro­fun­das que de dia­rio no se ven.

Un autor se pone en su obra, sea en pri­mera per­sona o no. Por­que el arte no puede salir de otro lado que del cora­zón y de las tri­pas. Y esta es, jus­ta­mente, una novela que va de des­tripe, de ese des­tripe que hace el amor.

Uno le busca sen­tido al amor y la pér­dida y se vuelve loco, se des­tripa o se entu­mece. Las dos pri­me­ras opcio­nes due­len pero la ter­cera mata. De la bús­queda y el dolor y las tri­pas salen nove­las como esta, nove­las que tocan un ner­vio uni­ver­sal. Y lo que ha logrado hacer Javi en esta novela es grande.

La his­to­ria engan­cha desde el pri­mer momento y tiene mucho de Madrid, mucho de miedo a enamo­rarse, mucho de deses­pe­ra­ción y mucho de pasión. Y no tengo otra manera de des­cri­birla y lo he hecho bas­tante mal, pero acá pue­den leer el pri­mer capí­tulo y hacerse su pro­pia idea.

— — —

 

Punto aparte pongo una foto de Jonas, el nues­tro no el de la ficción—

 

05

Aug
2010

3 Comments

In Leer para creer

By AnaMaria

Seguridad rima con felicidad

On 05, Aug 2010 | 3 Comments | In Leer para creer | By AnaMaria

Este libro es del café de inter­cam­bio de libros que ya cerró (y lo juro que no fue culpa mía).

Es bellí­simo y como es evi­dente los dibu­jos son Schultz. Pero por nin­gún lado lo dice ni está firmado.

¿Podría ser por una norma de dere­cho de autor no vigente? El libro tiene sus años.

Esta dedi­cado a otra per­sona. Eso me encanta. Y Glen tiene letra caligráfica.

Pero está lleno de inmensa sabi­du­ría. Lo que me recuerda que esta mañana aprendí que no es bueno usar el cable de la iBook para sal­tar soga. Es un poco corto y pega bien duro. Quiero com­prar una cuerda de sal­tar profesional.

Ahora tengo un mon­tón de alfi­le­res de segu­ri­dad por­que cada vez que voy a un carrera me dan cua­tro. ¿Por qué se lla­man alfi­le­res de seguridad?

Esta es la que más me llega al cora­zón. Tocar el fondo. Tocar el piso.

Lo de ser parte de una tribu tam­bién es algo impor­tante para mi.

Creo que tam­bién me ha ayu­dado man­te­ner este blog por siete años, me regre­san muchos comen­ta­rios, no es como hablar al vacío. Conecta mucho con la gente y eso es lo mejor.

La teo­ría de la abundancia.

Esta es como de adulto, ¿no? Yo agre­ga­ría que ayuda saber que pue­des pagar la hipoteca.

Cie­rra con lo grande, lo importante.

El libro me recuerda un poco la cajita de ver­sícu­los que me rega­la­ron hace años. Me encanta. Con­ten­tí­sima de haberlo encon­trado o. más bien, que me haya encon­trado a mi.

08

Apr
2010

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In Leer para creer

By AnaMaria

Entonces me daré la media vuelta

On 08, Apr 2010 | One Comment | In Leer para creer | By AnaMaria

Saben esos correos que empie­zan un cuento: “ayer salí de mi casa a las 5:30 de  la tarde;” bueno, esto no es así para nada, pero es pro­ducto de esos mis­mos cuentos.

Ayer salí de mi casa a las 5:30 de la tarde y cuando abrí la puerta había un hom­bre parado frente a los ascen­so­res. Era un hom­bre de lo más infon­sivo. Bajito. Más bien gordo. Lo raro es que abrió la puerta de las esca­le­ras y se quedó allí parado. Su mano sobre la puerta se veía pequeña, de dedos cor­ti­tos y uñas mani­cu­ra­das. Sabía que se había que­dado justo detrás de la puerta por­que podía verle la punta del pie.

Por supuesto yo pen­saba que era un rufián y que allí mismo podría descuartizarme.

No me había dado cuenta lo asus­tada que estaba hasta que entré al ascen­sor y res­pire des­pués de casi 55 segun­dos del cho­que de terror de haber visto al hom­bre­ci­llo. Así que como una vie­je­cita sin nada más que hacer fui a con­tarle al segu­ri­dad.  Si le advertí que yo era mie­do­cita. Él dijo vamos a ver eso ense­guida. ¿Vamos? Yo me fui al carro.

Cuando volví  llamé a Gladys desde el ascen­sor, ya le había echado el cuento del male­chor. Tam­bién llame a Agus­tín pero no estaba en casa (menos mal. aún así les reco­miendo que ten­gan un Agus­tín en su edi­fi­cio, es lo mejor cuándo a uno le entra la para­noia galopante).

Lle­gué a mi piso y había ruido. Mis veci­nos tenían una fiesta con MARIACHIS.

Mis­te­rio resuelto.

—-

NO RELACIONADO:
Esta noche a las 7:00 voy a ser cuenta cuentos en Diablo Roso
que tiene una exhibición sobre humo. Acerquense.

28

Oct
2009

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In Leer para creer

By AnaMaria

La belleza de los textos de David Foster Wallace

On 28, Oct 2009 | One Comment | In Leer para creer | By AnaMaria

Final­mente estoy leo a David Fos­ter Wallace. Claro que no me he atre­vido con la fic­ción, he optado por lo fácil, por los ensa­yos. Hace años lo escu­che en el pod­cast de Book­Worm hablando sobre Con­si­der The Lobs­ter así que por ese opte por este. Por ahora es mara­vi­lloso pero no es que haya ade­lan­tado mucho. Tengo meses en este ensayo sobre los diccionarios.

DFW - Authority and american usage

Me encanta pero me canso. No estoy en posi­ción enton­ces de hablar de la lite­ra­tura de David Fos­ter Wallace, así que solo que­ría com­par­tir­les un par de imágenes.

Hay dos cosas inme­dia­ta­mente pecu­lia­res de los tex­tos de DFW: su uso indis­cri­mi­nado de siglas sin aviso pre­vio y sus pies de página. Y cuando digo pie de página, no los pue­den ima­gi­nar a menos que los conozcan.

Como mues­tra, miren la nota #32 de la décima página de este ensayo:

DFW - cita #32

El número 32 cuelga sobre la frase “ — p.e. no hay tal cosa como un len­guaje pri­vado.” Obser­ven que la frase que le sigue a un guión largo (que fun­ciona como parén­te­sis) y es un “por ejemplo”

DFW- la cita

Dicha cita ocupa tres cuar­tos de esta página y con­ti­núa abar­cando toda la página siguiente. Con­tiene un acá­pite dedi­cado a la demos­tra­ción de la vera­ci­dad de dicha frase.

DFW4

El acá­pite se titula: ”Demos­tra­ción inter­po­lada del hecho de que no hay tal cosa como un len­guaje pri­vado.” Por supuesto que hay lis­ta­dos y citas en el desa­rro­llo de esta demostración.

DFW1

Leer a DFW cansa, pero vale mucho la pena.

Este artículo de la dise­ña­dora que dia­gramó otro ensayo de esta colec­ción (uno muy par­ti­cu­lar), me con­mo­vió total­mente. Se los recomiendo.

24

Sep
2008

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In Leer para creer

By AnaMaria

ejercitando la poesía

On 24, Sep 2008 | No Comments | In Leer para creer | By AnaMaria

El ejer­ci­cio de mi taller de poe­sía era tomar una foto para hacer cua­tro ver­sos lar­gos y encon­trar la manera de salir uno en la foto. A mi todo esto de los ejer­ci­cios me encanta ¿será por qué suena a juego? En fin, que encon­tré una foto de Pené­lope en la por­tada de “el país sema­nal” que me encantó y use esa.

Des­pués de haber leído el pro­fe­sor sim­ple­mente me pre­gunto si había leído a Car­ver. A mi esto me pare­ció el cum­plido más grande en la vida, así que rápi­da­mente le dije que si, mucho. Y él: Si, pero ¿la poesía?

Yo no tenía idea que Ray­mond Car­ver escri­bió poe­sía, así que al día siguiente me des­perte y fui a la libre­ría. No tenían la edi­to­rial que él había reco­men­dado: Visor. Sino tenían la obra com­pleta de poe­sía de Bar­telby Poe­sía. Lo bue­ní­simo es que el libro tiene la ver­sión ori­gi­nal en inglés de cada poema.

En la intro­duc­ción Tess Gallagher, poeta que fue tam­bién su mujer dice: «Car­ver no escribe poe­sía de manera cir­cuns­tan­cial entre relato y relato, más bien al revés: la poe­sía es para él un cauce espi­ri­tual del que se des­vía para escri­bir sus relatos.»

Estoy real­mente encan­tada de haber encon­trado su poe­sía. Ha sido una sor­presa mara­vi­llosa. Aun­que ya he tenido dife­ren­cias de opi­nión con las tra­duc­cio­nes. Pero una edi­ción que no incluye la ver­sión ori­gi­nal, ni siquiera me per­mi­ti­ría eso.

Des­pués del salto va mi ejer­ci­cio. Aun­que la foto no la encon­tré en inter­net.
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01

Apr
2008

8 Comments

In Leer para creer

By AnaMaria

Novela: Siete tipos de ambigüedad. Elliot Perlman

On 01, Apr 2008 | 8 Comments | In Leer para creer | By AnaMaria

“Allí vive el pla­cer cuando se ha ido el sentido.”

Final­mente ter­miné de leer “Seven Types of Ambi­guity” [Ambi­güe­dad, Pla­neta] de Elliot Perl­man. No deja ni un solo hilo sin atar y todos los hilos están muy bien ten­di­dos. La novela habla de la ambi­güe­dad de las rela­cio­nes huma­nas haciendo el para­lelo al estu­dio publi­cado por William Empson, poeta y crí­tico inglés, del mismo título acerca de la poe­sía. El texto de 1930 habla de los sig­ni­fi­ca­dos y efec­tos de la poe­sía. Y así como la poten­cia del len­guaje poé­tico está en los mul­ti­ples sig­ni­fi­ca­dos, tam­bién las rela­cio­nes estan enri­que­ci­das por la com­ple­ji­dad de lo que puede sig­ni­fi­car alguien para otro; por las som­bras y bri­llos que deja una per­sona al pasar por la vida de otra.

Con siete narra­do­res se le da vuelta al echo de que un pro­fe­sor des­em­pleado se obse­sione con su ex-novia de la uni­ver­si­dad a tal grado de absur­di­dad que rapte a su hijo para de algún modo vol­ver a su vida. Cada narra­dor es a su vez tes­tigo, vic­tima y cóm­plice del cri­men, de la obse­sión, de la con­fe­sión y de la embriaguez.

Es sign­fi­cante la maes­tría de Perl­man al regis­trar la voz de cada narra­dor, al con­tar la his­to­ria del punto de vista de cada uno; crear per­so­na­jes com­ple­jos y moti­va­dos. Estos per­so­na­jes for­man el tejido orgá­nico de la novela y vibran al con­traste que les da la prosa sal­pi­cada de poe­sía a sus ideas y desvaríos.

La novela tiene un tejido tenso. Va halando la curio­si­dad de qué pasa des­pués, a la vez de cómo puede expli­carse un com­por­ta­miento apa­ren­te­mente absurdo. Un inci­dente des­en­laza un des­mo­ro­na­miento tal como cuando se jala un hilo suelto y se resiente todo el tejido.

Vale la pena leerla, aun­que me tomo un mon­tón de tiempo. No es que la novela sea difí­cil de leer, es deli­ciosa. Pero en todo es bas­tante densa así que mejor es dedi­carle el tiempo que se merece. Aun­que yo soy una lec­tora par­ti­cu­lar­mente lenta.

18

Feb
2008

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In Leer para creer

By AnaMaria

Lo que me gusta es no leer

On 18, Feb 2008 | No Comments | In Leer para creer | By AnaMaria

El libro de Rodrigo Fre­sán lo deje des­pués de tres o cua­tro cuen­tos, no por­que no me gus­tara, sino por­que me encanta. La novela que estoy leyendo ahora [Seven types of ambi­guity — Elliot Perl­man] la inte­rrumpo con cual­quier excusa, por­que me fas­cina. Una narra­ción poé­tica, ebria y des­ga­rra­dora. Libros como ese no hay muchos.

Tengo varios libros que he tenido por años, que he leído y releído varios capí­tu­los pero que no los he ter­mi­nado. Por­que no me gusta ter­mi­nar­los. No quiero que se aca­ben. No estoy preparada.

Soy cobarde, pero la ver­dad es que me gusta. No leer. Y per­ma­ne­cer en los libros.