Archive for the ‘Leer para creer’ Category

Libros digitales

Sunday, July 24th, 2011

Antes había pen­sado que no me iba a gus­tar tanto leer un libro digi­tal com­pa­rado a un libro de papel. Me encan­tan los libros, me gusta como hue­len y me gusta encon­trar­los debajo de la almohada. Me gusta doblar las pági­nas y escri­bir detrás de la portada.

Pero no con­taba en que cuando lees un libro digi­tal, pue­des pul­sar sobre una pala­bra y sale el dic­cio­na­rio con su sig­ni­fi­cado. No con­taba con que pue­des ente­rarte de un libro que no sabías que exis­tía y puff tenerlo ente­rito enfrente.

Creo que ha lle­gado el punto en el que no puedo decir si pre­fiero un for­mato u otro. Si ha lle­gado el punto en que con­fundo los dos y  pongo el dedo sobre el papel para pasar la página (en vez de pasar la página).

Inú­ti­les son las com­pa­ra­cio­nes y me encan­tan ambos formatos.

Lo que me queda por resol­ver es cómo hacer para pres­tar un libro que leí en for­mato digi­tal.

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La muerte no huele a Javi

Friday, May 13th, 2011

Javi ha publi­cado su pri­mera novela. Se llama La Muerte No Huele A Nada.

Javier Mar­tí­nez Madrid no es mi mejor amigo en Madrid, es mi mejor amigo en esta gala­xia. Lleva las letras a otro nivel, a un nivel en el que me ha con­ver­tido en un Hada y ese es mi sueño desde que tengo 9 años. Así que si yo hablo de su novela, no va a ser con obje­ti­vi­dad, va a ser con el corazón.

Parece que cuando se escribe en la pri­mera per­sona a la gente le da muchas ganas de adi­vi­nar lo que hay detrás. Es fácil pen­sar que no hay fic­ción sino que un autor se pone allí a con­tar cosas que han pasado. Y viene todo eso de qué fue lo que “real­mente” suce­dió. Eso no viene al cuento por­que la fic­ción lo que real­mente hace es cons­truir: cons­truir un sen­tido que no tiene la vida y lle­gar a ver­da­des pro­fun­das que de dia­rio no se ven.

Un autor se pone en su obra, sea en pri­mera per­sona o no. Por­que el arte no puede salir de otro lado que del cora­zón y de las tri­pas. Y esta es, jus­ta­mente, una novela que va de des­tripe, de ese des­tripe que hace el amor.

Uno le busca sen­tido al amor y la pér­dida y se vuelve loco, se des­tripa o se entu­mece. Las dos pri­me­ras opcio­nes due­len pero la ter­cera mata. De la bús­queda y el dolor y las tri­pas salen nove­las como esta, nove­las que tocan un ner­vio uni­ver­sal. Y lo que ha logrado hacer Javi en esta novela es grande.

La his­to­ria engan­cha desde el pri­mer momento y tiene mucho de Madrid, mucho de miedo a enamo­rarse, mucho de deses­pe­ra­ción y mucho de pasión. Y no tengo otra manera de des­cri­birla y lo he hecho bas­tante mal, pero acá pue­den leer el pri­mer capí­tulo y hacerse su pro­pia idea.

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Punto aparte pongo una foto de Jonas, el nues­tro no el de la ficción—

 

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Seguridad rima con felicidad

Thursday, August 5th, 2010

Este libro es del café de inter­cam­bio de libros que ya cerró (y lo juro que no fue culpa mía).

Es bellí­simo y como es evi­dente los dibu­jos son Schultz. Pero por nin­gún lado lo dice ni está firmado.

¿Podría ser por una norma de dere­cho de autor no vigente? El libro tiene sus años.

Esta dedi­cado a otra per­sona. Eso me encanta. Y Glen tiene letra caligráfica.

Pero está lleno de inmensa sabi­du­ría. Lo que me recuerda que esta mañana aprendí que no es bueno usar el cable de la iBook para sal­tar soga. Es un poco corto y pega bien duro. Quiero com­prar una cuerda de sal­tar profesional.

Ahora tengo un mon­tón de alfi­le­res de segu­ri­dad por­que cada vez que voy a un carrera me dan cua­tro. ¿Por qué se lla­man alfi­le­res de seguridad?

Esta es la que más me llega al cora­zón. Tocar el fondo. Tocar el piso.

Lo de ser parte de una tribu tam­bién es algo impor­tante para mi.

Creo que tam­bién me ha ayu­dado man­te­ner este blog por siete años, me regre­san muchos comen­ta­rios, no es como hablar al vacío. Conecta mucho con la gente y eso es lo mejor.

La teo­ría de la abundancia.

Esta es como de adulto, ¿no? Yo agre­ga­ría que ayuda saber que pue­des pagar la hipoteca.

Cie­rra con lo grande, lo importante.

El libro me recuerda un poco la cajita de ver­sícu­los que me rega­la­ron hace años. Me encanta. Con­ten­tí­sima de haberlo encon­trado o. más bien, que me haya encon­trado a mi.

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Entonces me daré la media vuelta

Thursday, April 8th, 2010

Saben esos correos que empie­zan un cuento: “ayer salí de mi casa a las 5:30 de  la tarde;” bueno, esto no es así para nada, pero es pro­ducto de esos mis­mos cuentos.

Ayer salí de mi casa a las 5:30 de la tarde y cuando abrí la puerta había un hom­bre parado frente a los ascen­so­res. Era un hom­bre de lo más infon­sivo. Bajito. Más bien gordo. Lo raro es que abrió la puerta de las esca­le­ras y se quedó allí parado. Su mano sobre la puerta se veía pequeña, de dedos cor­ti­tos y uñas mani­cu­ra­das. Sabía que se había que­dado justo detrás de la puerta por­que podía verle la punta del pie.

Por supuesto yo pen­saba que era un rufián y que allí mismo podría descuartizarme.

No me había dado cuenta lo asus­tada que estaba hasta que entré al ascen­sor y res­pire des­pués de casi 55 segun­dos del cho­que de terror de haber visto al hom­bre­ci­llo. Así que como una vie­je­cita sin nada más que hacer fui a con­tarle al segu­ri­dad.  Si le advertí que yo era mie­do­cita. Él dijo vamos a ver eso ense­guida. ¿Vamos? Yo me fui al carro.

Cuando volví  llamé a Gladys desde el ascen­sor, ya le había echado el cuento del male­chor. Tam­bién llame a Agus­tín pero no estaba en casa (menos mal. aún así les reco­miendo que ten­gan un Agus­tín en su edi­fi­cio, es lo mejor cuándo a uno le entra la para­noia galopante).

Lle­gué a mi piso y había ruido. Mis veci­nos tenían una fiesta con MARIACHIS.

Mis­te­rio resuelto.

—-

NO RELACIONADO:
Esta noche a las 7:00 voy a ser cuenta cuentos en Diablo Roso
que tiene una exhibición sobre humo. Acerquense.
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La belleza de los textos de David Foster Wallace

Wednesday, October 28th, 2009

Final­mente estoy leo a David Fos­ter Wallace. Claro que no me he atre­vido con la fic­ción, he optado por lo fácil, por los ensa­yos. Hace años lo escu­che en el pod­cast de Book­Worm hablando sobre Con­si­der The Lobs­ter así que por ese opte por este. Por ahora es mara­vi­lloso pero no es que haya ade­lan­tado mucho. Tengo meses en este ensayo sobre los diccionarios.

DFW - Authority and american usage

Me encanta pero me canso. No estoy en posi­ción enton­ces de hablar de la lite­ra­tura de David Fos­ter Wallace, así que solo que­ría com­par­tir­les un par de imágenes.

Hay dos cosas inme­dia­ta­mente pecu­lia­res de los tex­tos de DFW: su uso indis­cri­mi­nado de siglas sin aviso pre­vio y sus pies de página. Y cuando digo pie de página, no los pue­den ima­gi­nar a menos que los conozcan.

Como mues­tra, miren la nota #32 de la décima página de este ensayo:

DFW - cita #32

El número 32 cuelga sobre la frase “ — p.e. no hay tal cosa como un len­guaje pri­vado.” Obser­ven que la frase que le sigue a un guión largo (que fun­ciona como parén­te­sis) y es un “por ejemplo”

DFW- la cita

Dicha cita ocupa tres cuar­tos de esta página y con­ti­núa abar­cando toda la página siguiente. Con­tiene un acá­pite dedi­cado a la demos­tra­ción de la vera­ci­dad de dicha frase.

DFW4

El acá­pite se titula: ”Demos­tra­ción inter­po­lada del hecho de que no hay tal cosa como un len­guaje pri­vado.” Por supuesto que hay lis­ta­dos y citas en el desa­rro­llo de esta demostración.

DFW1

Leer a DFW cansa, pero vale mucho la pena.

Este artículo de la dise­ña­dora que dia­gramó otro ensayo de esta colec­ción (uno muy par­ti­cu­lar), me con­mo­vió total­mente. Se los recomiendo.

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ejercitando la poesía

Wednesday, September 24th, 2008

El ejer­ci­cio de mi taller de poe­sía era tomar una foto para hacer cua­tro ver­sos lar­gos y encon­trar la manera de salir uno en la foto. A mi todo esto de los ejer­ci­cios me encanta ¿será por qué suena a juego? En fin, que encon­tré una foto de Pené­lope en la por­tada de “el país sema­nal” que me encantó y use esa.

Des­pués de haber leído el pro­fe­sor sim­ple­mente me pre­gunto si había leído a Car­ver. A mi esto me pare­ció el cum­plido más grande en la vida, así que rápi­da­mente le dije que si, mucho. Y él: Si, pero ¿la poesía?

Yo no tenía idea que Ray­mond Car­ver escri­bió poe­sía, así que al día siguiente me des­perte y fui a la libre­ría. No tenían la edi­to­rial que él había reco­men­dado: Visor. Sino tenían la obra com­pleta de poe­sía de Bar­telby Poe­sía. Lo bue­ní­simo es que el libro tiene la ver­sión ori­gi­nal en inglés de cada poema.

En la intro­duc­ción Tess Gallagher, poeta que fue tam­bién su mujer dice: «Car­ver no escribe poe­sía de manera cir­cuns­tan­cial entre relato y relato, más bien al revés: la poe­sía es para él un cauce espi­ri­tual del que se des­vía para escri­bir sus relatos.»

Estoy real­mente encan­tada de haber encon­trado su poe­sía. Ha sido una sor­presa mara­vi­llosa. Aun­que ya he tenido dife­ren­cias de opi­nión con las tra­duc­cio­nes. Pero una edi­ción que no incluye la ver­sión ori­gi­nal, ni siquiera me per­mi­ti­ría eso.

Des­pués del salto va mi ejer­ci­cio. Aun­que la foto no la encon­tré en inter­net.
(more…)

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Novela: Siete tipos de ambigüedad. Elliot Perlman

Tuesday, April 1st, 2008

“Allí vive el pla­cer cuando se ha ido el sentido.”

Final­mente ter­miné de leer “Seven Types of Ambi­guity” [Ambi­güe­dad, Pla­neta] de Elliot Perl­man. No deja ni un solo hilo sin atar y todos los hilos están muy bien ten­di­dos. La novela habla de la ambi­güe­dad de las rela­cio­nes huma­nas haciendo el para­lelo al estu­dio publi­cado por William Empson, poeta y crí­tico inglés, del mismo título acerca de la poe­sía. El texto de 1930 habla de los sig­ni­fi­ca­dos y efec­tos de la poe­sía. Y así como la poten­cia del len­guaje poé­tico está en los mul­ti­ples sig­ni­fi­ca­dos, tam­bién las rela­cio­nes estan enri­que­ci­das por la com­ple­ji­dad de lo que puede sig­ni­fi­car alguien para otro; por las som­bras y bri­llos que deja una per­sona al pasar por la vida de otra.

Con siete narra­do­res se le da vuelta al echo de que un pro­fe­sor des­em­pleado se obse­sione con su ex-novia de la uni­ver­si­dad a tal grado de absur­di­dad que rapte a su hijo para de algún modo vol­ver a su vida. Cada narra­dor es a su vez tes­tigo, vic­tima y cóm­plice del cri­men, de la obse­sión, de la con­fe­sión y de la embriaguez.

Es sign­fi­cante la maes­tría de Perl­man al regis­trar la voz de cada narra­dor, al con­tar la his­to­ria del punto de vista de cada uno; crear per­so­na­jes com­ple­jos y moti­va­dos. Estos per­so­na­jes for­man el tejido orgá­nico de la novela y vibran al con­traste que les da la prosa sal­pi­cada de poe­sía a sus ideas y desvaríos.

La novela tiene un tejido tenso. Va halando la curio­si­dad de qué pasa des­pués, a la vez de cómo puede expli­carse un com­por­ta­miento apa­ren­te­mente absurdo. Un inci­dente des­en­laza un des­mo­ro­na­miento tal como cuando se jala un hilo suelto y se resiente todo el tejido.

Vale la pena leerla, aun­que me tomo un mon­tón de tiempo. No es que la novela sea difí­cil de leer, es deli­ciosa. Pero en todo es bas­tante densa así que mejor es dedi­carle el tiempo que se merece. Aun­que yo soy una lec­tora par­ti­cu­lar­mente lenta.

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Lo que me gusta es no leer

Monday, February 18th, 2008

El libro de Rodrigo Fre­sán lo deje des­pués de tres o cua­tro cuen­tos, no por­que no me gus­tara, sino por­que me encanta. La novela que estoy leyendo ahora [Seven types of ambi­guity — Elliot Perl­man] la inte­rrumpo con cual­quier excusa, por­que me fas­cina. Una narra­ción poé­tica, ebria y des­ga­rra­dora. Libros como ese no hay muchos.

Tengo varios libros que he tenido por años, que he leído y releído varios capí­tu­los pero que no los he ter­mi­nado. Por­que no me gusta ter­mi­nar­los. No quiero que se aca­ben. No estoy preparada.

Soy cobarde, pero la ver­dad es que me gusta. No leer. Y per­ma­ne­cer en los libros.

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chachalaca I am

Tuesday, February 12th, 2008

En la ofi­cina tene­mos un libro sobre las aves de la ciu­dad y encon­tré esta que se parece muchí­simo a mi. Ade­más cuándo leí­mos la des­crip­ción, no sólo se parece físi­ca­mente sino tam­bién en la des­crip­ción: es ¡bulli­ciosa!
Y sobre todo cuando un se encuen­tra con un grupo.
chacalaca - imagen tomada libremente de la internet
¡Qué alegría!

CHACA-laca– chaca-laca chaca-BUM chaca-laca

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autoretrato con tos

Wednesday, May 23rd, 2007

autoretrato con tos
No es el plan hacerse una auto­re­trato cuando una esta enfer­mí­sima, pero si no como se ente­ran que cam­bie de len­tes y me corte el pelo (final­mente). Últi­ma­mente astu­tos lec­to­res de pala­bre­río me han reco­no­cido por las calles. Hay que decir que esto no suce­día en Madrid. Pue­blo chico, fama inacabable.

Aparte de dor­mir como no lo hacía hace meses. La enfer­me­dad me ha ayu­dado a ponerme con mis lec­tu­ras. Tengo Orbi­ting the giant hair­ball de Gor­don Macken­zie. Es un libro que publicó él mismo y luego Viking saco otra edi­ción. Es fan­tás­tico, esta lleno de dibu­jos y gara­ba­tos por todas las pági­nas. Cuenta sobre sus años tra­ba­jando para Hall­mark, el deli­cado equi­li­brio entre el caos nece­sa­rio para el pro­ceso crea­tivo y la vida cor­po­ra­tiva. Pero sobre todo habla de como con­tar his­to­rias ali­menta otro tipo de cono­ci­miento. Podría decirse que trata sobre el cono­ci­miento poé­tico, pero el libro no usa nin­guna frase así de rimbombante.

El otro libro es Maps of the ima­gi­na­tion: Wri­ter as car­to­grap­her de Peter Tur­chi. Con ilus­tra­cio­nes mag­ni­fi­cas. Y aún que es un libro serio sobre el pro­ceso de escri­bir, fue este libro el que me pro­voco un ata­que de tos que me tumbo de la cama por la risa. Y es que entre citas de Nabo­kov, Scott Fitz­ge­rald y Heming­way comenta: Más nove­las nos invi­tan a ver per­so­na­jes copu­lar, que las que nos invi­tan a ver­los defe­car. Luego añade entre parén­te­sis: Esto es una obser­va­ción, no una crítica.

¡ja! Ado­ra­ble­mente serio.

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