Por pura coincidencia o tropezones quedé en una prueba de biofit, el programa de ellos está muy bien, tiene un punto de vista interesante sobre la condición física y la respuesta del cuerpo al estrés. Pero quiero contarles solo una cosa que no me gustó (aunque son varias y me podría explayar). Me hicieron una prueba tipo nasa de cómo mi cuerpo usa el óxigeno y blah blah blah. Pero también me hicieron una prueba más normalita de la relación grasa/músculo en el cuerpo.
Aquí hay una calculadora para tener una idea, ahí me sale 17 y allá 16. Para LiveStrong estoy “underweight” pero en la cita me hicieron sentir un poco mal. Había llenado un formulario antes y debía poner mis metas. Había un punto que decía si querías cambiar la relación grasa/músculo en tu cuerpo, me quedé pensando cuando lo estaba llenando, pensando que me gustaría ser más musculosa, ‘tar rippeada, pues. Así q termine marcandolo, pero tenuemente.
En la cita el tipo me pregunta: “¿tú quieres perder grasa?” y yo “ehmm, no, lo que quisiera es tener musculitos” y luego me dijo: ”¿no hay ninguna parte de tu cuerpo en la que quisieras tener menos grasa? ¿alguna llantita?” y aunque la verdad es que si, que no considero que mi cuerpo sea perfecto, que cuando me habló así me sentí fatal y trate de sentarme bien recta y meter la barriga, le dije que no.
Sobre todo porque mi amiga Aurora que entrena conmigo un día me dijo que se había dado cuenta que en los últimos meses hacía perdido peso y había cambiado mucho, que me veía super bien pero que ya no perdiera más. Y eso se me quedó y eso fue lo que me dio la fuerza para decir que no. Pero si no fuera por ella, habría salido con un plan para perder grasa.
Una vez dejé clara mi posición de que no quería perder mis áreas peñizcables, hay que decir que eso se respeto. Salí con una dieta que calculo que podría comerme más de una docena de huevos al día. Aunque a la vez evita tanto el azúcar que sugiere usar Splenda (guaaak). Es más de lo que como usualmente y estoy tratando de seguirla. Esta super bien y creo que me va a ayudar a mejorar.
Lo que no me gusta es que si hubiese flaqueado, si confesaba que no pienso que mi cuerpo es perfecto, me hubieran puesto a adelgazar. Y si eso me pasó a mi, a cualquiera que vaya allí le harían sentir fatal y comprarse el plan yo-ni-se-cuantos-miles-de-dólares, y eso no me parece justo.
El plan de ellos está super bien, pero si que hay cosas raras. Por ejemplo, mi pulso en reposo es 43 en el reporte que me dieron dice que “menos de 55 puede indicar lo siguiente: un corazón altamente condicionado típico de un atleta […]” pero después dice que mi corazón puede beneficiarse de 3 sesiones de entrenamiento por semana, ¿para qué? ¿para bajarlo a cero?
En fin, como mujer me resulta un tema delicado y no me gusta que me hagan sentir mal. Sobre todo ahora que estoy super contenta conmigo.
Tiene que ser, porque no soy ni rápida ni destacada ni nada por esa línea. Me gusta que correr te da unos trances hipnóticos. Cuando estás allí vas completamente presente y se hace eterno, pero en cuanto termina, lo olvidas. Un minuto después de correr 15k no puedo acordarme de nada. Pero lo que compartes minutos después y minutos antes, eso se te queda. También los ánimos que te dan por el camino.
Lo divertido de correr es hacerlo en equipo y este equipo de los relevos del domingo fue lo máximo. Estamos entrenando juntas para correr la media maratón en agosto y de ahí mirar hacia la maratón en diciembre. La verdad es que no sé que pensar, así que no pienso. Hago los trotes en la semana y los domingos corremos juntas.
El otro día quedé con un chico que usa la misma app para el iPhone y fuimos al parque, estuvo riquísimo porque no hacía el parque hace meses y es divertido intercambiar cuentos. Este chico tenía un estrellon frente a frente con otro corredor a las 5 am — comiquísimo.
Es increíble lo rápido que uno hace amistad y lo cercano que llega a ser con gente que solo ve entrenando o que solo se encuentra de carrera en carrera. Compartir las madrugadas, las endorfinas y los cuentos es lo mejor. Estoy convencida de que todos los corredores son buena gente –aunque ya me lo han dicho que no. Hay muchísimo cariño y buena onda en el ambiente. No importa si solo es hipnotismo, es lo que más me gusta.
Fue ver esto y salir volando a comprar masilla. No digo que se compare ni minimamente, solo digo que maravilla es la masilla.
¡feliz viernes!
Aparte de lo de ogro vienen un montón de días libres para recuperar el espíritu1.
Acá un halloween tipográfico2 de undercosideration.com

Este es mi post-it para El Reto Creativo. Es la cuarta semana de este juego. Estoy muy contenta de como va andando todo. Al menos a mi estoy bastante segura que me ha funcionado, me ha desbloqueado bastante la cabeza. Trabajar en una profesión creativa que exige todo de ti drena bastante la cabeza, hay que aceptarlo. Estos juego y sobre todo compartirlos con otros, ayudan mucho.
Para el post-it que añade sentido escogí a Buda, por una imagen zen que se usa para meditar que es cuando no logras acallar la mente simplemente buscas refugio en Buda. Leí eso hace años así que no estoy muy segura ni de cómo va ni su porqué. Pero creo que funciona, cuando no encuentras paz en ti buscarla en Buda, buscar refugio. Ahora, ¿qué pasa si llegas al refugio y está lleno? Creo que va a ser de esas cosas que solo a mi me dan risa. Quizá porque me recuerda el camino de Santiago y el miedo que daba de llegar al siguiente refugio y estuviese lleno y tener que caminar 20 kilómetros más. Nunca me pasó. Y luego hay que darle la oportunidad a Buda de decir “Panza llena, corazón contento,” aunque obviamente no sea su estilo.
Estoy fascinada cosiendo. Aunque coser cansa mucho y me ha quitado un poco de energía para ir a correr. Pero creo que me estabilizaré pronto. Lo otro que tiene coser —y todo lo que es hacer cosas con las manos— es que tiene un efecto en la mente, te hace pensar de otra forma. Te activa un poco los circuitos de la cabeza.
La cuestión es que quisiera pedirles que me ayuden con la recolección de materiales. Me encantan estos proyectos a base de materiales que encuentran otro uso después de cumplir con su función. Necesito:
Es todo por ahora. Agradezco un montón.
Aprovecho para invitarlos, si es que no están ya jugando, a participar en el Reto Creativo. Es una buena forma de activar la creatividad. De menos, a mi me ha funcionado.
Mis papas regalaron este afiche y como no lo he llevado a enmarcar lo tengo sobre la mesa. Y ahora me encanta que este allí, casi que paro de usar la mesa y le dedico el espacio a Rothko.
En una de las últimas entrevistas de trabajo que hice, llegamos a esa pregunta: ¿dónde te ves en cinco años? Y bueno, eso nunca ha tenido ningún sentido para mi, día a día me encuentro con cosas que hace cinco años no se me hubieran podido ocurrir.
Mi respuesta fue un poco darle vuelta a la cosa para decir exactamente eso, que no tengo ni idea dónde estaré ni qué estaré haciendo. Entonces una de las personas que me estaba entrevistando, porque esto era con un panel tipo operación triunfo, decidió responder por mi y dijo que ella me veía en una villa en Toscana escribiendo mi novela.
Eso fue ya hace un par de años, así que voy a empezar a empacar.
He llevado diarios desde niña. He tenido en ocasiones que usar páginas de emergencia para poner cosas —aunque las bote enseguida— por no tener mi diario a mano. He escrito en cuadernos bellos y feos, Para los diarios prefiero los segundos. Porque más que “escribir” lo que funciona para mi es el acto de sacarte las cosas de la cabeza. No tienes idea cuántas cosas tengo en la cabeza. Y las ganas que da de sacarlas a empujones. Aunque por temporadas escribo más y por otras menos, es una actividad que me calma y me centra. Es algo que necesito.
Me parece cómico que siempre me cuesta cuando el cuaderno se acaba. Físicamente un cuaderno no debería ser nada. He llenado muchísimos. Siempre hay más. Es más, tengo el hábito de mantener a mano cuadernos vacíos. Siempre. Y aún así, cuando veo que las páginas se están terminando, escribo menos.
Hace cuatro años, la última vez que termine un cuaderno, fue tan difícil que decidí empezar uno de cinco materias, gordo y abundante. Hoy queda página y media.
¿Competir con Demetrio Korsi y Comic Sans?
Tengo que aceptar que estuve muy cerca de declararme knock-out. Pero al no tener psiquiatra a mano, tuve que recorrer a mi familia inmediata. Por suerte Rodri y Gladys me ayudaron a conceptualizarme y aquí tienen mi humilde contracontracontracontracontracontracontraataque.
Lo primero, por supuesto, mirar nuestros super héroes:
Y para que no digan que no le toca al pueblo, un guiño a las vanguardias rusas:
Cerramos, como no puede ser de otra forma, siendo consistentes las implicaciones políticas de estas acciones que vienen directamente de las proclamaciones de campaña:
Ya con el sudor mezclado con la sangre. Ya sin dientes. ¿Será que Darién en Arquitran me hará maullar un ‘no más’? Proclamense gentes. Diganme qué hacer. Ayuda.