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2013 super gran angular

En el 2012 me he diver­tido muchí­simo haciendo videí­tos y defi­ni­ti­va­mente tengo ganas de hacer más. Así que me com­pré esta cama­rita que pro­mete ser super diver­tida pero por ahora solo la estoy apren­diendo a usar. Por ahora lo único que he apren­dido es que no es un look gana­dor para mi.

DCIM202GOPRO

¿Alguien por allí me da alguna pista?

¡Feliz 2013 para todos por aquí!

Aquí van algu­nos de mis videos este año. Ha sido un gran año, lleno de aven­tu­ras en todos los sentidos.

 

 

 

Correr con el Corazón

Desde hace como tres meses estoy siguiendo dis­ci­pli­na­da­mente (aun­que a veces desen­can­tada) un plan de entre­na­miento basado en man­te­ner un ritmo car­díaco aeró­bico. Así que mi Gar­min ha sido clave1. Final­mente en las últi­mas sema­nas he visto resul­ta­dos posi­ti­vos. Me siento fuerte, no siem­pre voy len­tí­simo y estoy feliz.

Pero el camino no ha sido fácil. Por­que lo del ritmo aeró­bico muchas veces me hace ir a paso de moga, tan lento que no me deja correr. Hay días que va genial2, pero hay otros días ver­da­de­ra­mente frus­tran­tes como hoy, en que se hace impo­si­ble cum­plir el kilo­me­traje pro­gra­mado y toca ajus­tar por más que sobren ganas. Defi­ni­ti­va­mente ahora es más fácil de acep­tar, me siento más segura del entre­na­miento al ver que fun­ciona para mi. Pero no es fácil.

Todo esto de entre­nar de esta manera viene de un libro que estoy a pocas pági­nas de ter­mi­nar que se llama The Big Book of Endu­rance Trai­ning de Phil MAFFETONE. Lle­gué a él por un pod­cast que me tiene com­ple­ta­mente engan­chada que se llama Trail Run­ning Nation.

«Enfo­carte en rela­jarte y res­pi­rar para mejo­rar la efi­cien­cia mus­cu­lar» Phil Maffetone

Entre­nar en aeró­bico no es nin­guna nove­dad, lo que pasa es que según la for­mula de Maf­fe­tone el rango es bas­tante más bajo que en otras. Ade­más, a mi per­so­nal­mente me ha cos­tado mucho tra­bajo y hubiera pen­sado que estaba en bue­nas con­di­cio­nes. Hay gente que lo mide incluso en que sea la zona en la que pue­das hablar, me he dado cuenta que yo puedo hablar en prác­ti­ca­mente todas las zonas, culpo a mi natu­ra­leza parlanchina.

Los bene­fi­cios del entre­na­miento aeróbico

  • Desa­rro­lla el rango aeró­bico — ¡dah! Mejor ren­di­miento a meno­res pulsaciones.
  • Aumenta la quema de gra­sas. La parte de nutri­ción de este libro tam­bién es muy interesante.
  • Mejora la circulación.
  • Incre­menta la fun­ción de las fibras aeró­bi­cas musculares.
  • Como el entre­na­miento infiere menos estrés en el cuerpo, la recu­pe­ra­ción es mejor y hay menos dolo­res mus­cu­la­res y cansancio.

Ahora bien ¿por qué se nece­si­tas un moni­tor des­pués de miles de años de que la huma­ni­dad corre feliz­mente? Para mi hace sen­tido por­que me parece que esta­mos cada vez más des­co­nec­ta­dos de nues­tros cuer­pos. Me impre­siona verlo por ejem­plo en yoga, un par de veces me ha tocado decir “mira tu pie para ver dónde esta” Lo cual siem­pre me da risa pero a veces veo que ayuda. Te pue­des dar cuenta de la des­co­ne­xión que tie­nes con tus pies, si por ejem­plo, te cuesta tra­bajo man­te­ner el equi­li­brio parado en una sola pierna. Un rango bueno es poder man­te­nerlo por 30 – 60 minu­tos.
Cuando cuesta tra­bajo es en parte por imba­lan­ces mus­cu­la­res y estos pue­den deberse a la comu­ni­ca­ción entre tu cere­bro y tus pies. El cere­bro es el que le dice a los múscu­los que tie­nen que tra­ba­jar, por eso se habla de neuro-muscular.

«Somos nues­tro cuerpo. Y nues­tras vidas son nues­tros cuer­pos en acción» Phil Maffetone

Me sor­prende y preo­cupa la des­co­ne­xión que veo entre la gente y su cuerpo. Pero mi pro­pia prác­tica3 me empuja a darme cuenta que las cosas que no me gus­tan en los demás son aque­llas que no me gus­tan en mi misma4.

Enton­ces tiene sen­tido que un moni­tor y un GPS y toda esa tec­no­lo­gía pueda ayu­darme a ver más claro aque­llas cosas de las que no me doy cuenta y tomar con­cien­cia. Por­que hace per­fecto sen­tido que si entre­nas fuerte un día o no duer­mes bien o comes dema­siada azú­car eso ten­drá un impacto en el entre­na­miento del día siguiente.

Y no es solo el desem­peño atlé­tico del cora­zón, tam­bién hay que dis­fru­tar el entre­na­miento. No que­dar com­ple­ta­mente aca­bado y sen­tirte atro­pe­llado, ham­briento o asue­ñado des­pués de entre­nar. Al final estas entre­nando por salud, ¿no? La idea no es solo estar “en con­di­cio­nes” y mejo­rar los resul­ta­dos de las carre­ras, la meta es alcan­zar el estado máximo de salud física y mental.

Para los grie­gos la máxima fun­ción del cuerpo era parte del “Arte de la Exis­ten­cia” — The Big Book of Endu­rance Training

  1. Tengo 10 sema­nas de tenerlo y lo amo sobre­todo las esta­dís­ti­cas []
  2. Como ayer que pude correr la loma com­pleta del Sen­dero Mono Titi del Par­que Metro­po­li­tano. []
  3. Cuando hablo de mi prác­tica me refiero de alguna manera a “mi yoga” pero no me refiero a hacer una sesión de yoga, aun­que eso es bien impor­tante para mi. Me refiero tam­bién a correr, sobre todo en los tri­llos, a sen­tarme a medi­tar, a mis lec­tu­ras y hasta algu­nas con­ver­sa­cio­nes pro­fun­das que ocu­rren entre muchas risas. []
  4. Un con­cepto com­ple­ta­mente odioso pero válido. []

ring ring

 

Amo mi droid pero con lo q se calienta mi oreja mien­tras me hablan y todo el tema de las radia­cio­nes no se puede hablar tran­quila así que con­se­guí un adap­ta­dor. Un adap­ta­dor cha­pado a la anti­gua, podría decirse.

Lo que es fatal es la señal y en mi casa solo puedo hablar desde la sala así que queda con­ver­tido en telé­fono fijo.

¡llame ya!

Y si quiere ver más telé­fo­nos nos­tál­gi­cos y una teo­ría sobre el final de la tele­fo­nía terres­tre, pase por aquí.

Sin despertador

Pienso que uno de los lujos más gran­des de mi vida es que la mayo­ría de los días me levanto sin despertador.

Lo pongo solo cuando tengo que alguna cita muy tem­prano o un día com­pli­cado. Tam­bién lo pongo cuando me salgo de hora­rio, por­que no me gusta des­per­tarme dema­siado tarde (pasa­das las 8).

Bueno, quien sabe la razón prin­ci­pal de poner el des­per­ta­dor sea ir a correr.

En fin, ni siquiera lo con­si­de­ra­ría un lujo sino fuese por­que mi abuela insis­tía en que era algo muy impor­tante. Pero cier­ta­mente, los rit­mos natu­ra­les no deben ser maqui­na­dos así. Es muy pre­fe­ri­ble crear un hábito y vivir con sus varia­cio­nes naturales.

Muchas veces me cuesta dor­mir. Me levanto a las 4am — es un poco incó­modo. Y cual­quier cosa me lo puede deto­nar. Pen­sar que hable dema­siado alto en un sitio inade­cuado, por ejem­plo. Cual­quier ton­te­ría. Cualquiera.

Menos mal que puedo dor­mir más, si vuelvo a dor­mirme. Y que tam­bién puedo “ajus­tar” durante el día. Por­que dor­mir mal es una de las cosas que me vuelve poco pro­duc­tiva. Fun­ciono fatal.

Claro que lo mejor seria poder con­cen­trarme en dor­mir en forma con­ti­nua.  No dejar que mi mente me des­pierte, de pronto por acor­darse de una cosa o inven­tar otra. Vivir el pre­sente incluso en los sueños.

Dor­mir pro­fun­da­mente. Ese es el ver­da­dero gran lujo.

Cuentas imperfectas

Me hice un mala que es un collar Budista de 108 cuen­tas que sirve para con­tar man­tras para medi­tar. Ni soy budista ni prác­tico medi­ta­cio­nes donde haya que con­tar 108 man­tras, pero me encan­tan los malas. Lo malo es que ahora me di cuenta que lo he hecho mal, por­que debe­rían ser todas las cuen­tas igua­les y aquí hay unas de tagua y otras de madera por­que no tenía suficientes.

Lo que me viene muy bien es que dice que el men­saje que un mala lleva sin pala­bras es “No te preo­cu­pes de las cosas, preo­cu­pate de preo­cu­parte todo el tiempo y diri­gete a la raíz de eso.” Esa es la ense­ñanza y a mi me viene super bien por­que tengo una ten­den­cia natu­ral a preo­cu­parme de todo, todo el tiempo y eso no es bueno, lo tengo claro.

Así que no me voy a preo­cu­par dema­siado por no haber hecho bien mi mala. Eso si, cuando encuen­tre más cuen­tas de tagua las cam­biaré. Pero así como está es per­fec­ta­mente imper­fecto tal como un círculo zen. La idea de la imper­fec­ción como parte inhe­rente y esen­cial de la exis­ten­cia es muy impor­tante para mi, ¡me encanta!

Aquí está mi maes­tro imper­fecto que me enseño a hacerla por youtube:

Marcar la página

Tengo miles de marca pági­nas por­que me encan­tan. Pero no los puedo encon­trar cuando los nece­sito. Tengo un gran talento para per­der las cosas, podría ponerlo en mi currículo. Pero ahora se me ha ocu­rrido mez­clar pasio­nes y mar­car los libros con cinta:

Aquí cin­tas hay por todos lados.

Estoy leyendo dema­sia­dos libros a la vez. Ter­mi­nando uno que ilus­tra la belleza de la poe­sía, empe­zando uno de sen­de­rismo y de con­sulta y refe­ren­cia mirando tres de yoga, uno de craf­ting (este de Amy Seda­ris que mi her­mano me acaba de rega­lar) y uno de coci­nar en la olla arro­cera escrito por un crí­tico de cine. Tam­bién tengo una novela de Rodrigo Fre­sán, “El fondo del cielo;” pero como lo amo y dis­fruto cada pala­bra lo estoy leyendo lento lento como para que me dure toda la vida.

Ultreia

Ultreia sig­ni­fica vamos más allá. Viene de la frase en latín y es un saludo entre pere­gri­nos desde hace siglos.

A la vez qui­siera com­par­tir mi expe­rien­cia como pere­grina y no quiero escri­bir sobre ella. Pere­gri­nar no es una hazaña, es ser parte de una fra­ter­ni­dad de miles de per­so­nas que lo han hecho por cen­te­na­res de años.

Encon­traré la manera de con­tar­les y com­par­tir­les las fotos y todo eso, pero por ahora nece­sito un poco más de silen­cio. Y aun­que estos días he pen­sado mucho pedirle a mi fami­lia que me detenga si dijera que vuelvo al camino, tam­bién tengo un impulso de irme a San Jean de Pied e Port, ese sitio en Fran­cia donde se unen tan­tos cami­nos de Europa para entrar a España, y ponerme a caminar.

inspiración reciclada

Apa­re­cie­ron  unas revis­tas de diseño circa 2003 – 2004. Me encanta que tie­nen marca pági­nas por todos lados.

a oscuras un balde de agua helada

Me gusta tomar una ducha en la oscu­ri­dad al final del día. Me paso el día mirando la luz, la de la compu y la del final del túnel. Me gusta dejar las ven­ta­nas sin cubrir, inun­dar todo de luz. Y en la tarde, ducharme a oscu­ras. Me sirve para poder vol­ver a ver.

Es como tomar agua con hielo, te con­vierte en un ser nuevo. Por­que el agua con hielo tiene agua derre­tida, igual que si saliera de un ice­berg. Agua del prin­ci­pio de los tiem­pos. Somos 70% agua, ¿no? Enton­ces el agua del hielo no solo renueva, te acerca al ori­gen del mundo.

(Cur­si­le­rías, lo sé, pero seño­res ¿qué espe­ran? esto es un blog per­so­nal y para eso está).

Sacando los papeles

Desde que Denise me contó que su cocina era ‘paper­less’ me invade la cul­pa­bi­li­dad cada vez que estiro el brazo para tomar una ser­vi­lleta. Así que ano­che con­se­guí —¡gra­cias mami!— ser­vi­lle­tas de algo­dón para rem­pla­zar las de papel. La idea es reuti­li­zar­las varias veces antes de lavar­las por­que si no entre el gasto de ener­gía de la lava­dora y el jabón que­das en cero otra vez.

Son rojas oscuro ¡gua­pí­si­mas! Mucho más ale­gría que las fei­tas de papel y solo voy por el desa­yuno. Ade­más aquí hay un artículo sobre cómo dife­ren­ciar­las cuando hay más gente. Qué ganas me dan de escri­bir­les el nombre