9:04 pm · Archivado en Todo es misceláneo, Viajes
Hoy me desperte a las cuatro de la mañana porque aunque estoy aquí, en Panamá, mi cuerpo sigue a la hora de allá. Por los primeros meses en Madrid decía, “Aquí en Panamá” pero ya me he acustubrado que allí ‘aquí’ es Madrid. Allá es Panamá. Aquí y allá los dos, están lejos. Ambos. Y cuando estas aquí extrañas allá. Afortunadamente ya hay gente a quién extrañar en todos lados. ¿Habrá que decidir entre aquí y allá? Eso sólo el tiempo lo dirá, por ahora me quedo yendo de aquí para allá.
Aquí estaré dos semanas.
Allá volveré en dos semanas.
5:09 pm · Archivado en Viajes

Mi vuelo se retrasó en Barajas, así que ahora tengo aún más fotos de la t4. El problema es que tomo más fotos cuando estoy aburrida. Y como en este viaje me divertí mucho, tomé pocas fotos.

Pero las cosas buenas de la vida merecen ser inmortalizadas en celuloide aunque sea digital.

Esta es plaza de Ferrari un día que salimos a pasear por Génova.
Este es el puerto antiguo, diseñado por Renzo Piano. Aquí esta el Acuario que es el bloque azul, y la esfera. Pero enfrente esta el señor que hace farinata y panisa, y de allá venimos.

Mi prima Valeria vive en Torino. Italo Calvino dice que esa es la ciudad perfecta para un escritor. Yo me lleve dos libros de él en el viaje, Las “Ciudades Invisibles” (increíble) y una antología de cuentos en italiano. Y ¡qué coincidencia! Mi tía esta leyendo “El Barón Rampante” y mi prima “Los Amores Difíciles”.


Visitamos el Museo del Cine donde hay daguerrotipos eróticos y una refrigeradora gigante.

10:30 pm · Archivado en Viajes

Tuvimos que ir a Linares de emergencia a traer de vuelta a Javi. No fue fácil y por un momento nos planteamos quedarnos todos allá. Había feria, vinos, tapas abundantes y muchos chicos guapos. Morenos y Medinas.
Por lo menos nos trajimos a uno.
10:37 am · Archivado en Todo es misceláneo, Viajes
11:26 am · Archivado en Camino de Santiago
Hace un año estaba en el camino. No pareciera solo un año porque he logrado poner mi vida patas pa’rriba. No se si pude haber imaginado que estaría viviendo en Madrid. No podía pensar en nada porque me dolían mucho los pies. Y aunque me acuerdo del dolor, ya esta muy lejos. En cambio los bosques al amanecer, los eucaliptos, los viejitos que caminan veloces, la gente amable, las flechas amarillas, las flores, la lluvia ligera, cada una de las conchas en las marcas de los kilómetros, las notas que van dejando los peregrinos, lo bien que sabe un café a las 9 de la mañana cuando tienes tres horas caminando y sobre todo las conversaciones con la gente maravillosa que te encuentras por casualidad; todo esto se siente cerquita.
Estoy pensando regresar,
quien sabe hacer otro tramo,
tal vez hacer más,
quien sabe ir en bici,
en septiembre quizás.
No salen ampollas por soñar.