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Senderos

19

Sep
2012

No Comments

In CorriYogi
Senderos

By AnaMaria

La naturaleza en la mente

On 19, Sep 2012 | No Comments | In CorriYogi, Senderos | By AnaMaria

La natu­ra­leza de la mente es diva­gar. Par­lo­tear. Siem­pre de aquí para allá. Me impre­siona el efecto medi­ta­tivo que tiene ir a correr entre la jun­gla. Dicen que el color verde da calma. Ver la luz fil­trada en hojas ver­des da una galo­pante calma feliz.

Cam­biar de oír el ruido de los carros a escu­char los can­tos de la vida dimi­nuta, los pája­ros, la brisa cam­bia afina tus oídos a otra frecuencia.

Pisar un terreno desigual, con sur­cos, pie­dras, ramas te obliga a mirar bien por donde vas. A afi­lar la mirada en ter­cera dimensión.

Y luego de un paseo, de un par de vuel­tas sobre el lodo, la mente vuelve tran­quila a su andar, con más aire y más luz.  Los sen­ti­dos se refres­can. Y el sen­tido se recu­pera. Con más calma verde.

* * *

Estoy leyendo a John Muir que es a todas luces un tipo alu­ci­nante. Su prosa es como dar un paseo pero mejor por­que defi­ni­ti­va­mente sabe cosas. La pers­pec­tiva que le da al Poi­son Ivy, por ejem­plo, es una ense­ñanza para la vida. Y ade­más me con­mueve saber todo lo que hizo y logro por la pre­ser­va­ción de los par­ques en Esta­dos Unidos

«Todos nece­si­ta­mos belleza tanto como pan, luga­res para jugar y rezar, donde la natu­ra­leza pueda curar y dar fuerza a nues­tro cuerpo y alma por igual»

 

29

Mar
2010

7 Comments

In Senderos

By AnaMaria

Corrí 21 feliz

On 29, Mar 2010 | 7 Comments | In Senderos | By AnaMaria

Y fui por todo Panamá, es lo que tiene vivir en una ciu­dad pequeña. Pasé por casa de mis papas, por casa de Tatiana y por la mía también.

Viki me vino a bus­car antes de las 5 de la mañana. Dormí super bien y me des­perte 5 minu­tos antes que sonara el des­per­ta­dor. Cada kiló­me­tro que pasaba me ponía más con­tenta. Al km. 2 esta­ban por pri­mera vez Rodri, Gladys, Sas­kia y Juampi.

La carrera estaba super bien orga­ni­zada. Agua por todos lados, gato­rade por todos lados. Ver gente cono­cida es lo que más áni­mos da. Aquí esta­mos en el punto de retorno, el km. #7.

Lle­gando al kiló­me­tro 12 ya venía eufó­rica de feli­ci­dad. Al kiló­me­tro 15 no me podía creer que fuera tan diver­tido. Allí me encon­tré a una chica que conocí el día ante­rior por­que me dijo que le gus­taba este blog (¡hola si estas por aquí!). Pero des­pués como nunca vi el 16 y como hacía más y más calor, como que se iba iendo la contentura.

Aun­que aquí me dio mucha risa por­que me die­ron agua en una tapa de una mama­dera de Juampi. Pun­tos extra por ingeniosos.

Aquí le dije a Gladys que ya me había abu­rrido de correr, pero como ella se reía tanto tuve que seguir. Menos mal, por­que des­pués —en el km. 18— esta­ban unos chi­cos con agua fría resu­ci­tando a la gente, ‘Cool Zone’ se llama. No solo son lo máximo sino que son del grupo de Pura­Vo­lun­tad del chico que corrió de Fron­tera a Fron­tera.

Uffi. Que rico. Y vol­vió la feli­ci­dad. Y de allí todo super, por­que pasé el punto en la cinta cos­tera donde veo mi casa y como corro siem­pre allí todo era fami­liar. El sábado cuando fui a hacer mis últi­mos 20 minu­tos de entre­na­miento conocí a 2 colom­bia­nos que habían venido para esta carrera, al final me encon­tré con uno de ellos y había lle­gado de #2. Y eso que no se creían el calor que hacía a las 7 de la mañana.

Al kiló­me­tro 19 me encon­tré a Viki y fue super cómico por­que me decía: “ya solo fal­tan TRES kiló­me­tros” y yo ”NO, fal­tan DOS” Pero me convenció.Y corrió un ratito con­migo en la loma del via­ducto y me dio un cho­co­la­tito y hielo — ¡viva el hielo! Cuando lle­gué al 20 si estaba segu­rí­sima que solo fal­taba UNO. Y ya cuando ves la meta, las pier­nas corren solas.

Al final me tomó más tiempo correrlo de lo que pen­saba que me iba a tomar, pero iba con­ten­tí­sima lo cual es muchí­simo mejor.

26

Nov
2009

28 Comments

In Senderos

By AnaMaria

Excursionistas del Istmo — Advertencia

On 26, Nov 2009 | 28 Comments | In Senderos | By AnaMaria

El fin de semana fui en una excur­sión de este grupo CEI y ahora me siento en la obli­ga­ción de con­tar­les por­que no les reco­miendo par­ti­ci­par en una acti­vi­dad con ellos si saber que, en resu­men: Son impru­den­tes, toman gran­des ries­gos con la vida de los demás y no tie­nen idea de lo que están haciendo ni el equipo necesario.

Al ins­cri­bir­nos, todas las pre­gun­tas por el equipo que debía­mos lle­var eran obtu­sas e irre­le­van­tes. Por ejem­plo, pre­gunté cuanta agua debía­mos lle­var y la res­puesta fue “Esa agua no la vas a poder car­gar”. El vier­nes nos die­ron una adver­ten­cia de que los ríos del área esta­ban cre­ci­dos así que llamé a  Gil­berto Ceba­llos a pre­gun­tar cuál era el plan de con­tin­gen­cia, la res­puesta fue “esos ríos no se cre­cen;” ”aquí llegó un guía y ha dicho que allá no ha llo­vido en 20 días;” ”ya no te voy a devol­ver tu plata.”

En ese momento debí desis­tir del viaje, solo lo escribo aquí con la inten­ción de pre­ve­nir a otros pues las cosas fue­ron mal y pudie­ron ser mucho peor.

El pri­mer río que encon­tra­mos estaba cre­cido y allí nos detu­vi­mos y espe­ra­mos a que bajara de nivel. A las tres horas  nos comen­ta­ron que el río podía cru­zarse un par de metros más arriba por­que allí se divide en tres. Si el pri­mer río estaba cre­cido era obvio que todos los demás ríos que íba­mos a tener cru­zar esta­rían cre­ci­dos tam­bién pero en ese momento nos dije­ron que no había que cru­zar más ríos, que el resto del camino era bor­deando el río. Calculo que cru­za­mos el río nueve veces por lo menos.

El pri­mero lo cru­za­mos a caba­llo las dos muje­res del grupo. Mónica dijo que si no fuera por el caba­llo no lo habría cru­zado, pero ese no fue el peor.

La pri­mera vez que nos enfren­ta­mos a un río fuerte sin caba­llos, varios duda­mos, pero nues­tros guías y Gil­berto, el orga­ni­za­dor, ya habían cru­zado y nos gri­ta­ban que eso había que cru­zarlo y no había vuelta a atrás. Así que el grupo, varios tenían bas­tante expe­rien­cia, deci­dió hacer una cadena humana y toma­dos de bra­zos cru­za­mos. Tomó toda nues­tra fuerza y varios sus­tos pero en un largo rato lle­ga­mos a cru­zar. Ese río era apro­xi­ma­da­mente más ancho de una calle de dos carriles.

Cru­zar un río cre­cido es una impru­den­cia tan grande que nunca lo habría hecho si no fuera que sentí que no había opción.  De esta forma cru­za­mos otros dos ríos ese sábado. Varios más el domingo. Es casua­li­dad que nadie se haya ahogado.

Insis­tie­ron en que dejará que el caba­llo lle­vará mi mochila y, aun­que no que­ría, la dejé.

Sobre las cua­tro de la tarde había­mos pasado un camino muy dis­tinto al des­crito, por­que era un camino impro­vi­sado que no cono­cían. Para­mos a des­can­sar en una que­brada. Allí los caba­llos se ade­lan­ta­ron con el guía que cono­cía el camino y dos excur­sio­nis­tas que tam­bién eran parte del club. Desde ese punto yo no tuve mochila y el grupo no tenía guía, salvo por Olo que no cono­cía muy bien el camino y el domingo por la noche admi­tió que tenía más de 8 meses de no hacerlo y nunca por esa ruta por­que no lo habían cru­zado en época lluviosa.

Líder Sucre, que es direc­tor del Bio­Mu­seo donde tra­bajé el año pasado, es parte de ese club y fue el único que lle­vaba un machete. Pero él tam­bién dejó su mochila con el caballo.

Segui­mos por un sen­dero que se hacía cada vez más estre­cho y des­pués de que oscu­re­ció se cerró com­ple­ta­mente. Ade­lan­ta­mos y retro­ce­di­mos hasta las 7 de la noche. Había­mos estado cami­nando desde las 10 de la mañana. Deci­di­mos que no hacía sen­tido seguir 10 per­so­nas errando el camino sin avan­zar y deci­di­mos que­dar­nos allí. Cada quién se aco­modó con lo que tenía. Varios tenían hama­cas. Yo me envolví con mi pon­cho plás­tico me acosté sobre unas hojas. Aquí va lo que decía que debías lle­var para dor­mir en las indi­ca­cio­nes de la excursión:

  • Sabana o slee­ping bag (en la selva tiende hacer frío)
  • No es nece­sa­rio lle­var tienda de cam­pismo, dor­mi­mos en hama­cas en las casas de los indígenas.

Líder dijo que él se iba a ade­lan­tar con Olo. Le vi la cara a Olo y estaba exhausto. Pero se acostó un rato en un hamaca y los dos se ade­lan­ta­ron hasta el campamento.

Gil­berto se dedicó a llo­ri­quear que si no fuera por esto y si no fuera por lo otro y que el cam­pa­mento estaba cer­quita y que su GPS mos­traba que estaba a solo 1.2 kiló­me­tros. Les dejo dos comen­ta­rios que me con­ta­ron a la noche siguiente:

  • Vi a Gil­berto con un GPS en una mano y una brú­jula en la otra y pensé, por fin tene­mos equipo y sali­mos de aquí. Pero empezó a hablar de las estre­llas y mirar hacia arriba. Era como un mono con una computadora.”
  • ”Sen­ta­dos allí, sin machete para abrir el camino ni cuer­das para cru­zar el río y un GPS que no pare­cía saber usar, Gil­berto nos contó que el miér­co­les en club tie­nen un semi­na­rio donde expli­can qué equipo se nece­sita lle­var en una excursión”

Alre­de­dor de las 1o de la noche llegó el guía con los caba­llos para lle­var­nos al cam­pa­mento Mien­tras cami­na­ba­mos al cam­pa­mento Gil­berto me hizo este comen­ta­rio ”Ana, tu sabes que mi hamaca es doble” luego diri­gien­dose a la per­sona que tenía a lado dijo ”en esta excur­sión está todo incluído;” me sen­tía como si estu­viera en prisión.

Tuvi­mos que cru­zar un río más, yo lo crucé de última y a caba­llo. Al caba­llo lo empu­jaba la corriente y veía a mis com­pa­ñe­ros toma­dos de brazo cayendo y levan­tan­dose del agua.

Lle­ga­mos al cam­pa­mento, Olo se había des­hi­drato y sufrido con­vul­sio­nes.  Recu­peré mi mochila y cuando entré al ran­cho ya todas las hama­cas esta­ban toma­das y no había nin­guna para mi. Pero en la mochila lle­vaba una que Gil­berto me había pres­tado. No tenían cuer­das, pre­gunte por todo el cam­pa­mento y no habían. Final­mente Líder me prestó unas cuer­das y me dijo que solo me las daba por devol­verme el favor de reco­gerle unas bote­llas de agua más temprano.

Pre­pa­ra­ron una pasta con tomate y sal­chi­chas para cenar. En el paseo solo esta­ban inclui­dos la cena y el desa­yuno. El desa­yuno era café, pan y las mis­mas sal­chi­chas de la cena que habían estado en un plato sin cubierta toda la noche.

Nos acos­ta­mos a dor­mir. En el ran­cho donde yo estaba éra­mos 7 y de ellos 5 esta­ban en las hama­cas del refu­gio. Dos de esas hama­cas se reven­ta­ron y los chi­cos caye­ron al suelo. Uno se cayo dos veces y deci­dió dor­mir en el piso. Pienso que las cuer­das esta­ban podridas.

Sali­mos de cam­pa­mento alre­de­dor de las 8:30 am a los cinco minu­tos está­ba­mos per­di­dos en un camino cerrado, sin machete, sin caba­llos y sin guía. Líder nos contó que él iba de último siguien­do­nos cuando el guía lo llamó y le dijo que no era por allí el camino. Él se fue con los caba­llos y el guía; y no le avisó a las 12 per­so­nas que esta­ban en el camino equi­vo­cado. Lo encon­tra­mos cuando vol­vi­mos a salir al río ya con más de una hora de retraso.

El camino fue simi­lar al del día ante­rior. Supues­ta­mente debía­mos ter­mi­nar sobre medio día pero no estu­vi­mos todos en la pira­gua que nos lle­vaba a encon­trar los carros para vol­ver a Panamá hasta las 4:30.

Hici­mos el camino de hora y media hasta el sitio donde esta­ban los carros, aun­que des­pués de las 5pm no se puede salir por carre­tera. Ten­dría­mos que dor­mir en la isla de Cartí. Cuando dije­ron Gil­berto bal­bu­ceaba y uno de la excur­sión lo mandó a callar, luego Gil­berto ame­nazó con tirarlo al agua.

Allí nos aco­mo­da­mos en un hotel, subí al pri­mer hotel pero cuando me tocó lle­gar a una habi­ta­ción era una donde no había col­chón. Líder tomó la habi­ta­ción de enfrente justo antes y vio per­fec­ta­mente como quede yo. Me tomó horas pero con­se­guí un col­chón, aun­que la ver­dad ya casi ni me importaba.

Allí pudi­mos comer, tomar­nos unas cer­ve­zas, inter­cam­biar las his­to­rias de horror de cada uno del tra­yecto y al día siguiente sali­mos de vuelta a Panamá.

He ido a muchas excur­sio­nes, muchas veces hay cosas que salen mal y es en cómo la gente reac­ciona que uno se da cuenta qué tan bien pre­pa­ra­dos están. Aquí no esta­ban pre­pa­ra­dos, no tenían el equipo nece­sa­rio y no les impor­taba con nadie. Por eso les comento esto con lujo de deta­lles para que saquen sus pro­pias con­clu­sio­nes. Mi reco­men­da­ción es no tomar nin­guna excur­sión con este grupo pues es peligroso.

23

Aug
2009

4 Comments

In Senderos

By AnaMaria

trillado

On 23, Aug 2009 | 4 Comments | In Senderos | By AnaMaria

Hoy fui otra vez a cam­pana y esta vez mejor pre­pa­rada para el sen­dero, aun­que sigo per­di­dí­sima. No ter­miné de enten­der cuál fue el camino que hici­mos. Fui­mos y vol­vi­mos en dos horas y no encon­tra­mos nin­guna cruz. Solo el punto número 225 de 1947. Me lo apuntó aquí para ave­ri­guar y bus­car­los en goo­gle maps.

Per­di­dí­sima por­que en vez de lle­varme una cami­seta nor­mal o una con man­gas lar­gas, me llevé un top de tiri­tas y me corté toda.

Antes como que sen­de­reaba más. Y la ver­dad es que es muy bello poder pasar el domingo cami­nando en el lodo sin saber dónde estás. Lo bueno es que final­mente me con­se­guí una botas decen­tes. Des­pués de que me desan­gra­ran las que llevé a pere­gri­nar a San­tiago no había tenido unas así. Pare­cen bue­ní­si­mas y espero aprovecharlas.

Estoy feliz y tengo dos bollos pre­ña­dos en la nevera. Así que por ahora todo es ganancia.

11

Jul
2005

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In Senderos

By AnaMaria

El camino de la Plantación

On 11, Jul 2005 | No Comments | In Senderos | By AnaMaria

viki y yo en Cocoa PlantationEl domingo fui con Viki al Camino de la Plan­ta­ción, yo no enten­día por­que en ingles es “Coco Plan­ta­tion” si los cocos no cre­cen en plan­ta­cio­nes. Resulta que era una plan­ta­ción de cacao “Cocoa Plan­ta­tion”, y ade­más de cau­cho y de café.

Encon­tra­mos varios de estos paja­ros, que son fami­lia de los tuca­nes, y más bien feos, pero cuando vue­lan ense­ñan la pan­zita y los “under­pants” ama­ri­llos y la cami­sita roja. Y les gusta andar mos­trando la pan­zita y uno se des­tor­ni­lla de la risa.

Vimos varios tipos de hon­gos dife­ren­tes, en las fotos pue­den ver unos que pare­cen una copa roja, las otras fotos no salie­ron pero habían hon­gos alu­ci­nan­tes (de lo lindos).

Lo mejor de todo fue que me con­se­gui un bas­tón para caminar.

04

Jul
2005

One Comment

In Senderos

By AnaMaria

Bajo el agua

On 04, Jul 2005 | One Comment | In Senderos | By AnaMaria

El sábado me des­perté con ganas de hacer ejer­ci­cio y, aun­que pro­meta llo­ver, salí a correr. Para cuando lle­gue al par­que aque­llo era un dilu­vio, un dilu­vio deli­cioso. Correr bajo la llu­via es riquí­simo. El resto del día bri­llaba un sol de verano.

Por suerte en la cami­nata del domingo, desde Sorá a El Valle (20 km.) no nos llo­vió. La pri­mera cuesta, fue muy fuerte, subimos hasta apro­xi­ma­da­mente la mitad del Cerro Pica­cho; ya de ahí todo era ms fácil, el guía dijo que sería “casi plano”, lo que sig­ni­fica que haban 2 cues­tas más, pero eran menos empi­na­das. Muy rica la cami­nata, las vis­tas eran incre­bles, la hume­dad pesaba pero estaba bas­tante fresco, había sol pero no demasiado.

Aquí están las fotos de Victoria »

17

May
2005

In Senderos

By AnaMaria

Tortuguitas

On 17, May 2005 | In Senderos | By AnaMaria

El domingo en el par­que Metro­po­li­tano encon­tra­mos un pan­tano lleno de tor­tu­gui­tas ham­brien­tas y amis­to­sas, que si te acer­cas con una hoja pren­te­diendo que vas a ali­men­tar­las, salen y abren la bocota rosada. Da un poquito de miedo, entre la posi­bi­li­dad de ser mor­dida por una tor­tuga y la posi­bi­li­dad de caerse al pan­tano pero fue divertido.

Estos hon­gui­tos no los lle­gue a ver, Viki los des­cu­brió y foto­gra­fió {por no decir que alucinó}

hongos alucinados

08

Mar
2005

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In Senderos

By AnaMaria

Audífonos traicioneros

On 08, Mar 2005 | No Comments | In Senderos | By AnaMaria

Ya estoy mono­te­ma­tica con el iPod, pero este es gra­cioso:
El sábado tem­prano fui a correr al par­que Omar, como estoy fuera de con­di­cio­nes corro un rato y luego camino otro rato. En un momento un señor me alcanzó y me dijo: “Can­tas muy bien”

¡qué pena!

25

Jan
2005

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In Senderos

By AnaMaria

Aventuras en Azuero

On 25, Jan 2005 | No Comments | In Senderos | By AnaMaria


Salir de la ciu­dad es siem­pre diver­tido pero no ima­gi­na­mos lo encan­ta­dor que iba a resul­tar esta visita a Pedasí.


Pri­mero, ya le pongo gan­chito a una de mis reso­lu­cio­nes de este año: Visi­tar la igle­sia de Parita. Aun­que en reali­dad el gan­chito va a medias, por­que estaba la misa así que no pudi­mos entrar a ver los alta­res talla­dos en madera. Por lo menos alcan­za­mos a ver las cam­pa­nas y cono­cer al señor que toca las cam­pa­nas desde hace 22 años.



Pasa­mos por Chi­tre…

Cena­mos en las Tablas, fri­tu­ranga y torre­ji­tas.

Nos que­da­mos en un lugar que se llama La Pla­yita, que es la entrada antes de Venado, es un lugar mara­vi­lloso, lleno de ani­ma­les— de toda clase de ani­ma­les. La playa esta cubierta y hay arre­ci­fes para snor­ke­lear.



A mi prima Vale­ria no la había visto tan con­tenta, quiere regre­sar para quedarse.

05

Jan
2005

No Comments

In Senderos

By AnaMaria

Subir y Bajar: El Vocán Barú

On 05, Jan 2005 | No Comments | In Senderos | By AnaMaria

El vol­cán fue un trip total.

Bue­ní­simo que sali­mos tem­prano, para las 5 de la mañana ya subía­mos. En la oscu­ri­dad pero con lin­ter­nas, para cuando salió el sol tenía­mos como 4 kiló­me­tros avan­za­dos. El viaje es largo de subida pero se sube bien, vimos muchos pája­ros, y la vege­ta­ción es impre­sio­nante, la vez cam­biando a medida que subes.

A cierto punto me aleje de mis mis com­pa­ñe­ros, y cuando me sen­taba a espe­rar me daba mucho frío así que los espere en la curumba. Lle­gar a las ante­nas fue riquí­simo; debía ser antes de medio día, pero no lleve reloj. El calculo apro­xi­mado de 6 horas que escu­cha­mos parece ser el apro­piado para una pri­mera esca­lada de no-atletas.

3 kiló­me­tros antes de lle­gar a la cima hay una buena bajada larga y rica, pero en ese momento me dio miedo pen­sar que podía haber con­fun­dido el camino, ense­guida cruce con un grupo que bajaba y me con­fir­ma­ron que iba hacia arriba aun­que bajando, y que no me preo­cu­para que tenía unas lomas bien ricas más adelante.

Hace frío pero uno genera bas­tante calor, es muy húmedo así que sir­vió mucho que lle­vaba el jacket y pan­ta­lo­nes impermea­bles. El pañuelo que lle­vaba en la maleta — y seguro me hace ver como alguien que no qui­sie­ras encon­trarte en la mon­taña — vino súper bien para cubrirme la cara.

Para mi fue mucho más dura la bajada que la subida, por­que el lodo y las pie­dras res­ba­lan y uno va muy tenso y se cae bas­tante. Una vez me torcí el pie para atrás y eso me asusto bas­tante, no es un buen lugar para que­darse coja. En la mochila lle­vaba una venda para el pie pero ni siquiera tuve que usarla.

La comida para la esca­lada nos quedo súper bien, lle­va­mos cada uno un litro de agua (que es poco pero el agua pesa) un jugo de pera, galle­tas de avena, pasi­tas (mis favo­ri­tas), galle­tas de higo, un sni­cker. Mucha ener­gía. Y poco a poco la mochila va pesando menos.

Lle­ga­mos a las 7:15 pm con­tra­ta­mos un carro 4 x 4 que nos llevo de boquete a la entrada al par­que, y nos estaba espe­rando, había hasta subido parte del camino. En carro toma 45 minu­tos regre­sar a Boquete, hay muchas cur­vas y el con­duc­tor iba muy rápido, Viki se mareo y se sin­tió un poco mal y eso pro­ba­ble­mente tam­bién se deba al cam­bio de altitud.

Lle­ga­mos a ver un océano, aun­que dicen que desde la cima lle­gan a verse los dos, así que tocará volver.

(más fotos pronto)