Apreciar lo hecho a mano
Posted on | December 17, 2009 | 1 Comment
Las cosas hechas a mano tienen un valor especial que probablemente viene directamente del acto meditativo de la creación. Las producciones en masa por el contrario son un poco desalmadas. Las fábricas de dónde vienen tantas cosas bellas, baratas o no, no tienen el ojo del artista sobre el hilo. Excepto, por ejemplo, en Hermes que tiene una política del más alto aprecio del artesano pero que tampoco podría decirse que produce en masa. No digo que esas cosas no sean geniales también, p.e. Ikea, Nike y hasta Zara. Pero son distintas.
La hechura a mano tiene el carácter de la no perfección zen que se acerca a lo que nos hace humanos. Esta también el amor por el oficio. La dedicación. El goce. Las cosas que se hacen con las manos quedan impregnadas de cierta alegría.
Estoy dedicando mucho de mi tiempo a coser y a hacer cosas con las manos. Siento que enriquece mi vida, me ayuda a pensar y hasta a entender un poco el mundo. Es difícil de explicar, pero encuentro que muchos comparten ese sentimiento.
Hay toda una tendencia global hacia las cosas hechas a mano y hacia hacer cosas en este momento tan digital. Creo que es que todos lo necesitamos. Ese trabajo y de esa textura.
Estoy buscando oportunidades para vender las cosas que hago. Para así poder dedicar más tiempo y comprar materiales. Me han advertido que la labor manual no está del todo bien valorada. Así que todavía no sé si valga la pena vender. Me gustaría porque es una manera de compartir mis creaciones con gente que de alguna manera las valora.
Por otro lado, me encanta regalar las cosas que hago. Por suerte mis amistades las valoran o por lo menos eso me dicen a mi. Creo que es verdad, porque muchas las usan y luego tienen cuentos y de todo. Lo que me da mucha alegría. Esta navidad estoy tratando de hacer mis regalos. Voy lentamente pero avanzando. Solo la idea de que vayan a gustar me llena de alegría.
Licencia y lobo
Posted on | December 14, 2009 | 3 Comments
La buena noticia es que me toco un número que se convirtió en un lobo y me acompaño todo rato, en cada una de las filas.
Pero en un sitio, cómo que no les gustó. Aunque él siguió acompañandome.
Luego me lo quitaron. Justo cuando tenía que esperar para hacer exámenes de la vista y oído. ¡Exámenes! Estaba nerviosísima.
¿Y qué creen? Me fue mal en el de audición: Tuve dos respuestas malas, pase de a coquito. Ufff. Será que me estoy quedando sorda. ¿qué QUÉE?
Dimes y diretes literarios vía NYTimes
Posted on | December 14, 2009 | 1 Comment
Primero ocurrió este mano a mano entre Steven Pinker y Malcolm Gladwell.
Pinker hizo una crítica del último libro de Gladwell, una colección de sus ensayos del New Yorker que se llama What the dog saw. Aún si empieza positivo termina con cuchilladas. Según Pinker los temas de la colección hacen una buena caracterización de su autor:
“Un genio menor que sin querer demuestra los errores del razonamiento estadístico y ocasionalmente se tropieza con fracazos espectaculares.”
Al texto del New York Times, Gladwell contesto a través de su blog. Lo que me encanta de cómo él usa su blog (que no actualiza muy a menudo y ahora hay 4 posts en este asunto con Pinker) es que lo utiliza para expandir y actualizar sus ensayos. Lo que serían interminables notas a pie de página y no caben en ninguna revista aparecen aquí. También los nuevos estudios que dan luces y refuerzan o refutan sus hipótesis. En el primer post/contestación dice además que se comunico con Pinker vía correo electrónico y él le contesto dándole más datos sobre “las bases para sus conclusiones” (que no menciona en el texto original).
Esta es una discusión elegante aunque mordaz.
“Tengo un enorme respeto por el profesor Pinker,1 y que me describa como un genio menor ha hecho que hasta mi madre se sonroje.”
Y la conversación que se dispara entre ellos agrega mucho a la pieza que Pinker propone originalmente. Me encanta todo este subtexto y no es que estas cosas no sucedieran antes de la enorme conversación que ha creado el web ((después de todo se trata una crítica publicada en el períodico y la primera respuesta es una carta al editor)). Es solo que ahora es fácil para mi acceder a ella.
Gladwell es de mis autores favoritos, disfruto su lógica y él se ha ganado tanto mi admiración como mi confianza. Aún así los ataques que más frecuentes se le hacen por su estilo a la vez accesible y muy astuto2. Hace que aprecie mucho presenciar estas discusiones.
- — -
Por otra parte, otro autor al que aprecio mucho, Nicholson Baker publicó una crítica3 del libro “Goggled” de Ken Auletta.
Aquí Auletta contesta diciendo que Nicholson es un mejor escritor que lector4. La pieza de Nicholson habla mucho más de sus propias ideas que del libro en cuestión5 y Auletta dice en su carta al editor dice que:
“Me hubiese quedado callado si a Baker no le gustara el libro o si estuviera en desacuerdo con sus conclusiones. Esa es prerogativa del crítico; reportar falsa e incorrectamente no.”
La nota de Baker que se incluye al pie la carta publicada dice que:
“El libro provoca ideas y yo propongo ideas provocadas.”
No sé si yo sea la única que encuentra esto divertido, más aún tratandose de autores a los que aprecio mucho. Es por eso que quería compartirlo, pero también me gustaría saber su opinión.
- Después de enseñar en MIT fue reclutado por Harvard. [↩]
- Porque invariablemente nos hace sentir a sus lectores *muy* inteligentes. [↩]
- Aunque probablemente a estas dos piezas sería mejor llamarles reseñas. Uso crítica sobre todo porque me parece que ahora es mal vista la crítica del arte y la considero muy valiosa para desarrollar la apreciación, sea que estemos de acuerdo o no. [↩]
- A mi no me parece, aunque le escuche decir en el podcast de KCRW: BookWorm que es mucho mejor empezando un libro que terminandolos. Cosa que admiro solo porque me pasa mucho a mi también. [↩]
- Cosa que por supuesto también me gusta. [↩]
Allegro con spirito
Posted on | December 11, 2009 | No Comments
Estoy fascinada con Leonard Bernstein. Todo empezó con esta conferencia de TED por Itay Talgam que habla del arte de dirigir una orquesta para dar luces sobre el liderazgo.
Después tuve la suerte de conseguir la serie de conciertos para jóvenes que Leonard Bernstein grabo para la televisión en los años cuarenta. En cada episodio hay una pregunta ¿Cuál es el significado de la música? ¿Qué es hace que la música sea sinfónica? ¿Qué es orquestación? ¿Qué es una melodía?
Con un piano y una orquesta detrás explica y da luces sobre sus ideas con detalles de la época (ejemplos de canciones de los Beatles y Elvis Presley) y con absoluta pasión.
Una de las anécdotas que más me han impresionado fue una señora que era parte de una orquesta que Lenny venía a dirigir. Iban a tocar la novena sinfonía de Beethoven y ella, siendo una pieza tan popular, se preguntaba cuántas muchísimas veces la habría dirigido. Pero cuando él llegó les dijo con mucha emoción que justo anoche se había dado cuenta que nunca había comprendido realmente lo que Beethoven estaba tratando de decir y que ahora tenía una idea.
Creo que ese era un tema que a LB le interesaba mucho: el sentido y lo que quiere decir una pieza musical. Igual que en la literatura es distinto lo que se cuenta a lo que se dice. Lo que viene a decir es el sentido más profundo, va más allá de las palabras usadas. Lo que se ha contado se a escogido para mostrar algo. En música, para decir algo se usa otro lenguaje, no son las palabras las que hablan.
Al retirarse como director de la Filarmónica de Nueva York a sus setenta y tantos, dijo que estaba plantándose que debía hacer con los años que le quedaban por vivir. Se preguntaba si debía seguir dirigiendo o dedicarse a componer. Lo que decidió que era más importante fue dedicarse a la educación. Porque el arte de conducir a una orquesta es una de esas cosas que no se aprenden de un libro, se aprenden directamente de un maestro.
Lo maravilloso es que Leonard Bernstein fue el maestro de Itay Talgam.
Feliz viernes, cafetera
Posted on | December 11, 2009 | 2 Comments
Tomen mucho café que por ahí dicen que es el motor de la creatividad
Wild viernes
Posted on | December 4, 2009 | 3 Comments
¡Feliz viernes!1
Me hice este sombrero ayer en anticipación de esta película:
No solo fue divertidísimo hacerlo, sino que estoy convencida de que este gorro provoca alegría. Y no solo a mi, ¡vieran como se reían de mi en la calle!
¡Feliz viernes!
- Disculpen el título y todo el spanglish, generalmente trato de evitarlo pero hoy estoy desataá [↩]
Asumiendo mi identidad de artista
Posted on | December 2, 2009 | No Comments
He recibido asesoría profesional de que debo aceptar mi identidad como artista. Como pago caro por tal asesoría y tengo un ojo clínico para la eficiencia de las inversiones, estoy tratando de hacer todo lo posible.
La sensibilidad de artista quien sabe es lo que nos provoca el gozo de las obras maestras y en esto si me siento muy identificada.
Tengo un alto aprecio por el sentido del arte como una forma de acercarse a la belleza universal como para pensar que lo que yo hago pueda rozar ese nivel. Pero creo que el camino para aceptarlo es igual a preferir decir “escribo” a “soy escritor”. Pensar que el artista es artesano y ama el oficio. Que el talento viene del trabajo. [Me ha ayudado haber visto la película «Coco avant Chanel»]
La función de este oficio es siempre presentar un punto de vista, por lo menos acercarse a las grandes ideas. Viene de una necesidad que tenemos en la condición humana.
No sé si eso funcione, la otra opción es empezar a tomar por las mañanas.
Invitaciones a Google Wave
Posted on | November 30, 2009 | 2 Comments
Aunque ya hace un rato que Google sacó su nuevo servicio Wave, hasta ahora la pruebo. Y por ahora no entiendo nada. Pero lo que promete suena interesante:
Todas las herramientas colaborativas hacen más sentido cuando estás ‘conectado’ con más gente, y por eso tengo 10 invitaciones para ustedes [en realidad es una iniciativa de monosg.com.ar ¡gracias!].
Excursionistas del Istmo — Advertencia
Posted on | November 26, 2009 | 25 Comments
El fin de semana fui en una excursión de este grupo CEI y ahora me siento en la obligación de contarles porque no les recomiendo participar en una actividad con ellos si saber que, en resumen: Son imprudentes, toman grandes riesgos con la vida de los demás y no tienen idea de lo que están haciendo ni el equipo necesario.
Al inscribirnos, todas las preguntas por el equipo que debíamos llevar eran obtusas e irrelevantes. Por ejemplo, pregunté cuanta agua debíamos llevar y la respuesta fue “Esa agua no la vas a poder cargar”. El viernes nos dieron una advertencia de que los ríos del área estaban crecidos así que llamé a Gilberto Ceballos a preguntar cuál era el plan de contingencia, la respuesta fue “esos ríos no se crecen;” ”aquí llegó un guía y ha dicho que allá no ha llovido en 20 días;” ”ya no te voy a devolver tu plata.”
En ese momento debí desistir del viaje, solo lo escribo aquí con la intención de prevenir a otros pues las cosas fueron mal y pudieron ser mucho peor.
El primer río que encontramos estaba crecido y allí nos detuvimos y esperamos a que bajara de nivel. A las tres horas nos comentaron que el río podía cruzarse un par de metros más arriba porque allí se divide en tres. Si el primer río estaba crecido era obvio que todos los demás ríos que íbamos a tener cruzar estarían crecidos también pero en ese momento nos dijeron que no había que cruzar más ríos, que el resto del camino era bordeando el río. Calculo que cruzamos el río nueve veces por lo menos.
El primero lo cruzamos a caballo las dos mujeres del grupo. Mónica dijo que si no fuera por el caballo no lo habría cruzado, pero ese no fue el peor.
La primera vez que nos enfrentamos a un río fuerte sin caballos, varios dudamos, pero nuestros guías y Gilberto, el organizador, ya habían cruzado y nos gritaban que eso había que cruzarlo y no había vuelta a atrás. Así que el grupo, varios tenían bastante experiencia, decidió hacer una cadena humana y tomados de brazos cruzamos. Tomó toda nuestra fuerza y varios sustos pero en un largo rato llegamos a cruzar. Ese río era aproximadamente más ancho de una calle de dos carriles.
Cruzar un río crecido es una imprudencia tan grande que nunca lo habría hecho si no fuera que sentí que no había opción. De esta forma cruzamos otros dos ríos ese sábado. Varios más el domingo. Es casualidad que nadie se haya ahogado.
Insistieron en que dejará que el caballo llevará mi mochila y, aunque no quería, la dejé.
Sobre las cuatro de la tarde habíamos pasado un camino muy distinto al descrito, porque era un camino improvisado que no conocían. Paramos a descansar en una quebrada. Allí los caballos se adelantaron con el guía que conocía el camino y dos excursionistas que también eran parte del club. Desde ese punto yo no tuve mochila y el grupo no tenía guía, salvo por Olo que no conocía muy bien el camino y el domingo por la noche admitió que tenía más de 8 meses de no hacerlo y nunca por esa ruta porque no lo habían cruzado en época lluviosa.
Líder Sucre, que es director del BioMuseo donde trabajé el año pasado, es parte de ese club y fue el único que llevaba un machete. Pero él también dejó su mochila con el caballo.
Seguimos por un sendero que se hacía cada vez más estrecho y después de que oscureció se cerró completamente. Adelantamos y retrocedimos hasta las 7 de la noche. Habíamos estado caminando desde las 10 de la mañana. Decidimos que no hacía sentido seguir 10 personas errando el camino sin avanzar y decidimos quedarnos allí. Cada quién se acomodó con lo que tenía. Varios tenían hamacas. Yo me envolví con mi poncho plástico me acosté sobre unas hojas. Aquí va lo que decía que debías llevar para dormir en las indicaciones de la excursión:
- Sabana o sleeping bag (en la selva tiende hacer frío)
- No es necesario llevar tienda de campismo, dormimos en hamacas en las casas de los indígenas.
Líder dijo que él se iba a adelantar con Olo. Le vi la cara a Olo y estaba exhausto. Pero se acostó un rato en un hamaca y los dos se adelantaron hasta el campamento.
Gilberto se dedicó a lloriquear que si no fuera por esto y si no fuera por lo otro y que el campamento estaba cerquita y que su GPS mostraba que estaba a solo 1.2 kilómetros. Les dejo dos comentarios que me contaron a la noche siguiente:
- “Vi a Gilberto con un GPS en una mano y una brújula en la otra y pensé, por fin tenemos equipo y salimos de aquí. Pero empezó a hablar de las estrellas y mirar hacia arriba. Era como un mono con una computadora.”
- ”Sentados allí, sin machete para abrir el camino ni cuerdas para cruzar el río y un GPS que no parecía saber usar, Gilberto nos contó que el miércoles en club tienen un seminario donde explican qué equipo se necesita llevar en una excursión”
Alrededor de las 1o de la noche llegó el guía con los caballos para llevarnos al campamento Mientras caminabamos al campamento Gilberto me hizo este comentario ”Ana, tu sabes que mi hamaca es doble” luego dirigiendose a la persona que tenía a lado dijo ”en esta excursión está todo incluído;” me sentía como si estuviera en prisión.
Tuvimos que cruzar un río más, yo lo crucé de última y a caballo. Al caballo lo empujaba la corriente y veía a mis compañeros tomados de brazo cayendo y levantandose del agua.
Llegamos al campamento, Olo se había deshidrato y sufrido convulsiones. Recuperé mi mochila y cuando entré al rancho ya todas las hamacas estaban tomadas y no había ninguna para mi. Pero en la mochila llevaba una que Gilberto me había prestado. No tenían cuerdas, pregunte por todo el campamento y no habían. Finalmente Líder me prestó unas cuerdas y me dijo que solo me las daba por devolverme el favor de recogerle unas botellas de agua más temprano.
Prepararon una pasta con tomate y salchichas para cenar. En el paseo solo estaban incluidos la cena y el desayuno. El desayuno era café, pan y las mismas salchichas de la cena que habían estado en un plato sin cubierta toda la noche.
Nos acostamos a dormir. En el rancho donde yo estaba éramos 7 y de ellos 5 estaban en las hamacas del refugio. Dos de esas hamacas se reventaron y los chicos cayeron al suelo. Uno se cayo dos veces y decidió dormir en el piso. Pienso que las cuerdas estaban podridas.
Salimos de campamento alrededor de las 8:30 am a los cinco minutos estábamos perdidos en un camino cerrado, sin machete, sin caballos y sin guía. Líder nos contó que él iba de último siguiendonos cuando el guía lo llamó y le dijo que no era por allí el camino. Él se fue con los caballos y el guía; y no le avisó a las 12 personas que estaban en el camino equivocado. Lo encontramos cuando volvimos a salir al río ya con más de una hora de retraso.
El camino fue similar al del día anterior. Supuestamente debíamos terminar sobre medio día pero no estuvimos todos en la piragua que nos llevaba a encontrar los carros para volver a Panamá hasta las 4:30.
Hicimos el camino de hora y media hasta el sitio donde estaban los carros, aunque después de las 5pm no se puede salir por carretera. Tendríamos que dormir en la isla de Cartí. Cuando dijeron Gilberto balbuceaba y uno de la excursión lo mandó a callar, luego Gilberto amenazó con tirarlo al agua.
Allí nos acomodamos en un hotel, subí al primer hotel pero cuando me tocó llegar a una habitación era una donde no había colchón. Líder tomó la habitación de enfrente justo antes y vio perfectamente como quede yo. Me tomó horas pero conseguí un colchón, aunque la verdad ya casi ni me importaba.
Allí pudimos comer, tomarnos unas cervezas, intercambiar las historias de horror de cada uno del trayecto y al día siguiente salimos de vuelta a Panamá.
He ido a muchas excursiones, muchas veces hay cosas que salen mal y es en cómo la gente reacciona que uno se da cuenta qué tan bien preparados están. Aquí no estaban preparados, no tenían el equipo necesario y no les importaba con nadie. Por eso les comento esto con lujo de detalles para que saquen sus propias conclusiones. Mi recomendación es no tomar ninguna excursión con este grupo pues es peligroso.
proceso y método
Posted on | November 19, 2009 | 2 Comments
Me fascina el proceso de creación. Estoy segura que la forma en que trabajamos, los temas que hablamos, los sitios donde estamos hacen posibles las ideas que surgen y la forma en que logramos convertirlas en algo. Por ejemplo en el diseño, el entorno visual es una influencia pero también lo es la música y el ruido de la ciudad. Para escribir es igual.
En el oficio del diseño gráfico el proceso de creación involucra mucho al cliente: sus ideas y objetivos, al proyecto y al público o a los usuarios. Estas son cosas que deben conocerse a fondo.
El proceso es una cuestión efímera y difícil de explicar. Pero cada uno tiene sus prácticas y sabe lo que le funciona. Hayao Miyazaki el describe su proceso de creación como “pensar, pensar, pensar,” y de eso es lo que se trata definitivamente.
Hay veces que me toca trabajar con gente que realmente valora el proceso, el trabajo y las ideas. Aunque eso no es necesario porque como profesional uno siempre se las ingenia para trabajar en distintas circunstancias, siento que los mejores resultados se logran cuando se crea un ‘buen equipo’ con todos los involucrados.
Por eso no me gustan los concursos como los del logo del metro, aunque Darién y yo nos hayamos divertido tantísimo con la idea. Al tener poca información sobre el proyecto, el entorno, los objetivos y el espíritu de la obra uno cae automáticamente en los clichés. Luego el jurado debe tomar una decisión por comité (lo que siempre trae resultados odiosos).
Pero la verdad es que me da dolor como ha terminado esta cuestión con acusaciones de plagio y tanta gente indignada por los resultados. No veo en la obra propuesta una vil copia de otra cosa, me parece que tiene su aquel. Si fuera mi metro quien sabe no sería la línea visual por la que me inclinaría, pero eso no viene al caso. Es una solución válida para la imagen del metro y funcionaría. Y es precisamente el resultado típico que arroja este proceso.
Cinco mil dólares movió a muchos a presentar ideas y sería divertidísimo verlas. Pero todo este proceso no es el más adecuado y es posible que no genere los mejores resultados. En realidad, me parece un poco vergonzoso para las jurados y para el ganador que han impugnado. Me encanta que todo el mundo este hablando de diseño gráfico, pero lo que no me gusta es que siento que no sé está tomando del todo en serio.





